Documentos Españoles
Testimonio del pirata inglés Miles
Philips. 1568
COMENTARIO:
Es
uno de los pocos casos, de una cita del culto guadalupano en el siglo
XVI procedente de una fuente europea no española.
Miles
Philips formaba parte de la tripulación de una de las naves del
pirata John Hawkins quien, en 1567, había zarpado de Plymouth
con rumbo a costas africanas. Su intención era conseguir esclavos
negros para luego venderlos en Sudamérica. En su viaje de regreso,
Hawkins se adentra en el golfo de México, para evitar la zona
de huracanes, sólo para encontrarse desafortunadamente con la
flota española que traía al nuevo Virrey Martín
Enríquez de Almanza. Tras la dispersión de su flota en
San Juan de Ulúa, y en un intento desesperado de sobrevivir,
Hawkins decide abandonar, el 8 de octubre de 1568, a cien miembros de
su tripulación en las costas del Pánuco; entre ellos,
Miles Philips.
Ulteriormente
capturado junto con algunos compañeros, Philips es enviado a
la capital novohispana. Meztitlán, Pachuca, Cuautitlán
son etapas del viaje que el pirata describe. Pero también hace
una descripción al Tepeyac, a dos leguas de la ciudad de México:
"A
otro día, de mañana, caminamos para México, hasta
ponernos a dos leguas de la ciudad, en un lugar en donde los españoles
han edificado una magnífica iglesia dedicada a la Virgen. Tienen
allí una imagen suya de plata sobredorada, tan grande como una
mujer de alta estatura, y delante de ella y en el resto de la iglesia
hay tantas lámparas de plata como días tiene el año,
todas las cuales se encienden en fiestas solemnes. Siempre que los españoles
pasan frente a esa iglesia, aunque sea a caballo, se apean, entran a
la iglesia, se arrodillan ante la imagen y ruegan a Nuestra Señora
que los libre de todo mal; de manera que, vayan a pie o a caballo, no
pasarán de largo sin entrar a la iglesia y orar, como queda dicho,
porque creen que si no lo hicieran así, en nada tendrían
ventura. A esta imagen llaman en español Nuestra Señora
de Guadalupe. Hay aquí unos baños fríos; el agua
de aquí es algo salobre al gusto, pero muy buena para lavarse
los que tienen heridas o llagas, porque según dicen ha sanado
a muchos. Todos los años, el día de la fiesta de Nuestra
Señora, acostumbra la gente venir a ofrecer y rezar en la iglesia
ante la imagen y dicen que Nuestra Señora de Guadalupe hace muchos
milagros."
El
testimonio precedente, en nada contradictorio con la existencia de una
pintura, central y venerada, insiste en la estatua de plata de la virgen
(de la que ya hablaban los Anales del indio Juan Bautista [vid. supra
DOCUMENTOS INDÍGENAS]), la existencia de una fuente, pero sobre
todo en el culto y los milagros.
REPOSITORIO: El
original de este Ms. de 1568 se encuentra en el ARCHIVO GENERAL DE LA
NACIÓN, en el tomo XIV de cuyas publicaciones apareció
por primera vez (México, 1943).