Ese auxilio que nos viene del Señor, del cielo y de la tierra
y hemos venido al Monte del Tepeyac, para encontrarnos aquí en este
radioso amanecer con la Señora como decía Monseñor Luis Martínez,
a quien estamos celebrando hoy un aniversario de su muerte que fue
un 9 de febrero de 1956.
Decía Monseñor Luis Martínez, que en aquel radioso amanecer
se encontró el indio con la Señora y la contemplo purísima porque
era una Virgen, amorosa y tierna porque era una Madre majestuosa porque
era una Reina, así nos hemos encontrado también nosotros y nuestros
ojos se vuelven mirasoles, para contemplar la luz radiante del Tepeyac
que es luz que nos trae a Cristo el Señor, la Guadalupana.
Nosotros también como la sinofenicia queremos aclamar, pero
esa voz se hace eco en la mujer, la nueva sinofenicea que es la Santa
María de Guadalupe para aclamar por nosotros y por nuestras comunidades
que tienen muchas necesidades y que tienen también muchas postraciones
limitantes dolorosas para aclamar también al Señor por intersección
de María.
Señor compadécete de nosotros porque tenemos estas y estas
necesidades, porque nos duele ver a nuestros pueblos tantos y tantos
hermanos nuestros que son como ovejas sin pastor, tantos llenos de
hambre y sedientos que vagan por nuestros pueblos, necesitados de
Dios, necesitados del alimento de vida, porque muchos otros son invitados
para caminar en las charcas en el gozo del pecado y otros son invitados
a caminar por ese inmoto camino de la ignorancia, que les lleva apartarse
de los caminos de Dios.
Muchas veces los caminos del Sur allá por Guerrero no son siempre
los caminos de Dios y queremos que vuelvan al camino. Señor no te
da lastima, tanta gente llena de necesidades de nuestros pueblos y
nosotros oímos al pueblo de Dios que clama y somos el pueblo peregrino
que también le dice hoy a Dios por boca de la Guadalupana.
Yo he escuchado un canto que se hace voz de tantos y tantos
peregrinos que venimos a esta Basílica Guadalupana, cuando le ha dicho
por hay una canción del folclor popular que le canta;
Así venimos, no con una actitud allanante de decir la Virgen
de Guadalupe lo va hacer todo no, pero si con una actitud filial de
que todo queremos ponerlo en las manos de Nuestra Señora de Guadalupe
para que despache favorablemente nuestras plegarias ya que nunca se
ha oído decir que habiendo uno recurrido a la protección de María,
habiendo recurrido a la protección de María a su omnipotencia suplicante
alguna vez allá sido desamparado.
Por eso acudimos nosotros llenos de confianza y decimos pues
ya nomás de verte olvido todas esas penas y tristezas porque que mejor
que estén en tus manos, en tus manos maternales para que junto a tú
regazo las tengas ahí y se las ofrezcas a Jesús tú hijo para que clames
por nosotros.
Que estos hijos de Dios, también tenemos derecho a participar
no solo de las migajas de la mesa, sino participar del banquete de
los hijos de Dios.
Es cierto estimados hermanos hemos venido con nuestra Señora
de Guadalupe, porque la vida de pecado y amargura que experimentamos
los hombres a cada paso de nuestro peregrinar por esta tierra nos
hacen vivir la amargura, la soledad, la tristeza y la desesperación,
la violencia, la inseguridad social, los crímenes que se cometen cada
día, las penurias y aflicciones para tener casa, vestido, sustento
y un trabajo seguro y bien remunerado son elementos de nuestra vida
cotidiana.
Solamente con Cristo esperanza nuestra y la intercesión de
Santa María de Guadalupe, Madre tierna y solicita nos pueden ayudar
a superar todo esto y alcanzar la meta gozosa del paraíso, mientras
somos peregrinos y avanzamos hacia el futuro llenos de recompensas,
queremos vivir la gracia de esta septuagésima quinta peregrinación
de nuestra Diócesis Chilpancingo, Chilapa al Tepeyac, queremos pedir
por nuestra iglesia particular, por todas sus parroquias, por los
sanos y por los enfermos, por los que sufren y por los que lloran,
por nuestros niños adolescentes y jóvenes.
Tener presente en la oración de este día a nuestras familias
especialmente a las más necesitadas de socorro y protección, que juntos
con nuestras autoridades civiles construyamos una patria segura y
progresista en nuestro estado de Guerrero en donde imperen la verdadera
fraternidad, la justicia, la concordia de buenos propósitos en consecución
del bien común y de la paz, la comunión y la participación de los
todos los dones que Dios nos conceda.
Estimados hermanos vamos pues a aclamar a Nuestra Señora de
Guadalupe como el hijo tierno y delicado que se refugia en su regazo
maternal; Madre y Señora Nuestra de Guadalupe Chilpancingo, Chilapa
esta a tus plantas pidiéndote que te dibujes en la tilma de nuestra
Diócesis Chilpancingo Chilapa en sus ocho decanatos y en todas sus
parroquias.
Que nos des las rosas del Tepeyac para exhalar e irradiar
el aroma de Cristo, la nueva Evangelización, para poder hacer como
Juan Diego los caminos del templo de María que nos has pedido, junto
con el nuevo obispo que dentro de unos días va a tomar posesión de
su nueva diócesis para edificar el templo de sus actualizaciones que
debemos hacer en nuestro plan diocesano de pastoral, para darte una
diócesis pastoralmente caminando y un clero unido en torno a su obispo
viviendo la fraternidad solidaria con todo su clero.
Te encomendamos Reina y Señora Nuestra a nuestro obispo Don
Alejo Zavala Castro nuestro nuevo obispo ayúdalo, fortalécelo y cólmalo
de Tú sabiduría, llénalo de tus gracias y ayúdale para que sea un
autentico padre, hermano y pastor continuador de la obra eclesial
y del gobierno pastoral, en esta ya centenaria iglesia particular,
desde cuando fuera la única Diócesis de Chilapa para todo el estado
de Guerrero, sede de grandes y santos obispos.
Ayúdanos Madre y Señora Nuestra a saber fundamentar nuestra
pastoral en una autentica santidad de vida y desarrollarla en el marco
de una espiritualidad profunda de comunión y así clamaban recientemente
por medio de su equipo pastoral de pastores los sacerdotes una comunión
para evangelizar intensamente todos los rincones de la diócesis con
la quemante pasión del Reino de Dios, ser discípulos de Jesús aprendiendo
a vivir el evangelio.
Inmaculada Madre de Dios por quien se vive en este año te pedimos
que nuestro estado de Guerrero posea y promueva una vida digna de
seres humanos que se alejen de nosotros las culturas de muerte y se
acaben los atentados contra la vida, el aborto, los asaltos, los secuestros,
la inseguridad de los ciudadanos y toda clase de violencia, que el
guerrero bronco seda el paso al guerrero fraterno y solidario.
Madre de Dios y de la vida, no permitas que en su lucha por
la vida nuestros campesinos opten por la siembra de estupefacientes
que tan fáltales consecuencias están provocando en toda la humanidad
y que nuestros comerciantes en su afán por obtener el dinero fácil
no se perviertan convirtiéndose en vendedores de la dignidad de sus
hermanos estableciendo por todas partes el narcomenudeo o las narco
tienditas donde se les vende la denigrante droga ya que los narcotraficantes
están al acecho, te pedimos también por ellos Madre Santísima de Guadalupe,
por estos hermanos nuestros que son necesitado de tú perdón, que se
arrepientan de su andar por los caminos de muerte y se conviertan
a Dios y a sus mandamientos abandonando el robo y el asesinato.
Te pedimos también que la inmoralidad no venga a profanar nuestras
ciudades y pueblos, que no profane la belleza de nuestras montañas
y de nuestras ciudades, de nuestros litorales, con la implantación
de centros de perversión que con el espejismo del dinero quisieran
justificar la denigración de las costumbres y la dignidad del trabajo
humano, no permitas Madre Nuestra que hoy se quiera suplantar el matrimonio
del hombre y la mujer hecho por Él creador desde el inico de los tiempos
hombre y mujer serán los dos varón y hembra una sola carne y lo que
Dios a unido no lo separa el hombre, que no sea suplantado por parejas
de un mismo sexo en lugar de la familia tradicional, compadécete de
los pueblos de nuestra Diócesis Chilpancingo Chilapa cuyas gentes
peregrinan como ovejas sin pastor, intercede por las vocaciones sacerdotales
y santifica más y más u nuestros sacerdotes, fortalece nuestro seminario
con sus seminaristas, sus familias y sus formadores, has que florezcan
en nuestras tierras guerrerenses los religiosos, las religiosas, las
vocaciones de vida consagradas, así como florecieron las rosas en
este cerro del Tepeyac.
Mira a nuestros indígenas, mixtecos, náhuatls, amusgos, tlapanecos
que sean promotores protagonistas de su propio desarrollo y como San
Juan Diego sean sujetos de la nueva evangelización es decir constructores
del templo de la patria mexicana, bendícenos a todos los hijos de
esta Diócesis Chilpancingo, Chilapa que hemos venido a tus plantas
como peregrinos, bendice nuestras parroquias, nuestros decanatos,
nuestras familias, nuestros enfermos, nuestras penas y preocupaciones
dales la paz eterna a los que han muerto especialmente a nuestros
sacerdotes, danos la vocación de edificar.
Dentro de diez días se cumplirá un año de la dolorosa muerte
del señor obispo de Chilpancingo, Chilapa Don Efrén Ramos Salazar
y de su piadosa y litúrgica sepultura en la capilla de la Inmaculada
Concepción en la catedral de Nuestra Señora de la Asunción Chilpancingo.
Te pedimos que intercedas para él que posee el allá, el privilegio
de los buenos pastores en la patria del paraíso.
Desde entonces en nuestras diócesis hay sed de vacante por
ello queremos colocar hoy en tus manos fraternales al nuevo obispo
Don Alejo Zavala Castro y la ya próxima toma de posesión canónica,
el próximo día 14 de este mes que sea una convocatoria a la evangelización,
a la unidad de todos los pueblos y fieles de la diócesis, que las
dos catedrales abran sus puertas al nuevo obispo y la disposición
de la santa sede que conduce los dones del Espíritu Santo en todo
el mundo la vida de la iglesia.
Madre y Señora Nuestra acógenos en tu regazo para cantar junto
contigo el “Magnifica de la Alabanza” unidos a Cristo para la gloria
del Padre y así un día llegaremos al final de nuestra peregrinación
y decirle; Nuestro corazón eternamente se ocupe en amarte y nuestra
legua en alabarte Reina Nuestra de Guadalupe por los siglos de los
siglos amén.