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Versión estenográfica de la
Homilía
pronunciada por Mons. Lorenzo Cárdenas Aregullín, Obispo de la Diócesis de Papantla, Veracruz, en la peregrinación de su diócesis a la Basílica de Guadalupe.

15 de mayo de 2007

En esta semana los obispos de América Latina se encuentran reunidos para estudiar el tema: Discípulos y Misioneros del Evangelio, para que en Él, en Jesús todos los pueblos tengan vida. Vamos unirnos, pues, a esa celebración y en ese sentido va nuestra exhortación.

Una de las aportaciones a nivel latinoamericano es el lugar que ocupa María en la cultura, en la religiosidad, y en tantas cosas de cada uno de los pueblos de América Latina. Y las aportaciones van en esta dirección, primero: María la mujer de fe; lo acabamos de escuchar de labios de santa Isabel, pero nos descubren el caminar de la Virgen en ese ir haciendo, en su entrega para ser la discípula fiel de Jesús, ¿y cómo nos la describe las primitivas comunidades? una mujer de fe, es decir: María se abre al proyecto del Padre al decir sí, se abre al proyecto del Padre. Todo lo que el Padre quiere realizar en su seno y para la salvación de todos. La primera nota es: el sí de María, en el cual se abre al proyecto de Dios, y segundo: a partir de ahí, de esa actitud todos los acontecimientos son para María momentos de historia de salvación. Bajo esa luz, bajo ese prisma, analiza Ella toda su existencia.

Nosotros queremos ser discípulos de Jesús, vamos a seguir los pasos de María; abrirnos al proyecto del Padre. Dios es el que lleva adelante nuestra historia de salvación, eso nos pide confiar, nos pide dejarnos seducir, como dice Agustín, por la fuerza del Espíritu Santo para engendrar en nosotros a Jesús. Y segundo, toda nuestra vida, los acontecimientos, tenemos que verlos como una oferta de salvación, esa es la conclusión de abrirnos al proyecto de Dios. Si el mundo no tiene sentido de vida, el discípulo de Jesús a través de la entrega por amor le está diciendo al mundo, que sí es posible darle sentido a la existencia, para eso María es la maestra, Ella se abre al proyecto del Padre.

Dios te salve María llena eres de gracia. El Señor está contigo. Te ha elegido para ser la Madre de Dios y todo el mundo está pendiente de tu, sí, para realizar el proyecto del Padre. María al decir: sí, se abre a ese proyecto, y nos dice: que todos los acontecimientos de su vida son historia de salvación. Ahí tenemos un camino a recorrer, siguiendo a María.

¿Qué más nos dice el Evangelio? Fue a servir a su prima, es una mujer no sólo de fe, sino servicial va a ver que se le ofrece a su prima, sale. La experiencia de Dios se manifiesta en el encuentro del hermano. Ahí tenemos otro caminar, mientras más cerca estoy de Dios más dispuesto al servicio, mientras más alejado estoy de Dios menos capacidad de servicio.

María nos enseña precisamente ese caminar, lleva en sus entrañas al Hijo de Dios y por eso sirve a los demás, tenemos que rectificar como nos dice el Papa, en la última carta: Misterio de amor, de caridad, una auténtica espiritualidad eucarística, porque el centro, el culmen de la vida cristiana es la Eucaristía, pero Jesús nos invita hacer de nuestra vida oblación para los demás. Aunando las dos podemos descubrir el camino para llegar a ser un auténtico discípulo de Jesús.

Tercera aportación: María, Madre y Creadora de comunidad de discípulos. María con su actitud al participar de la vida trinitaria necesariamente forma la comunidad. Si nosotros participamos de la vida de Dios, necesariamente tenemos que vivir en comunión, una vida compartida, analizamos el Evangelio o los Evangelios y siempre hay esa característica en María, una vida compartida, una vida que educa a los demás en compartir su vida.

Fíjense, que curioso que son las primitivas comunidades las que nos participan de su experiencia de conocimiento de María, no se diga Lucas, eso lo tenemos que valorar y tomar conciencia de cuál era la visión que tenían las primitivas comunidades de la Madre de Dios. Primero se abre al plan de Dios, María la mujer de fe, y al introducirse en ese proyecto del Padre todos los acontecimientos son momentos de historia de salvación. Segundo, la mujer servicial.

Los que tuvieron oportunidad de tener ese contacto con María nos dicen: una mujer siempre dispuesta al servicio, siempre respetuosa, siempre dispuesta, siempre bondadosa, siempre cariñosa, todo lo que encierra esa experiencia, mujer dispuesta al servicio. Eso es lo que nosotros tenemos que pedirle. Y finalmente la mujer que es Madre de comunidad y educadora de todos y cada uno de nosotros.

Vamos a pedirle a María de Guadalupe que si esos son los distintivos; Madre de confianza, Madre de esperanza, tantos títulos, que la experiencia en este día nos haga disfrutar de ese gusto de saborear esa experiencia de María para que vayamos a participar a nuestras comunidades precisamente de esa experiencia. María se abre al plan de Dios, descifrando toda su vida como signo de salvación, para que nosotros en las dificultades, en los problemas, en las tristezas, en las angustias descubramos el proyecto de salvación. Mujer de servicio, para que estemos dispuestos a servir a los demás como fruto de la experiencia de Dios en medio de nosotros.

Y finalmente pedirle que si Ella es Madre y educadora de discípulos que van a formar esa comunidad que nos pastoreé, que nos cubra con su manto, para que realmente demos una respuesta a lo que nos está pidiendo el Papa y toda América Latina.

Que mi vida concuerde con la fe, que mi vida de muestras de esa fe, de esa confianza en Dios, de muestras de ese amor que es la vida de Dios para que realmente así como nos sentimos hermanos bajo el manto de María de Guadalupe también nos sintamos hermanos donde quiera que estemos.

Así sea.

 
 
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