No es mera coincidencia, queridos hermanos y hermanas, el que
nuestra diócesis de Chilpancingo- Chilapa, se encuentre en este
Sagrado Recinto realizando su peregrinación diocesana. No es coincidencia,
decía, si no una amorosa providencia que dios nos concede por
medio de María de guadalupe al inicio de la cuaresma de este año
2008.
El Papa Benedicto nos dice en su mensaje para esta ocasión
“cada año, la Cuaresma nos ofrece una ocasión providencial para
profundizar en el sentido y el valor de ser cristianos y nos estimula
a descubrir de nuevo la misericordia de dios para que también
nosotros lleguemos a ser misericordiosos con nuestros hermanos".
La Cuaresma nos impulsa a contemplar y a escuchar a Jesús y
a emprender lo que el, como verdadero maestro, nos enseña con
la palabra y, sobre todo, con el testimonio. El nos enseña la
oración, el ayuno, el enfrentar nos con valor y decisión a las
tentaciones del demonio, como lo hizo el magistralmente en el
desierto.
Menciono nuevamente al Papa Benedicto, quien en su brillante
mensaje para la cuaresma nos instruye y anima a entrenarnos en
la practica de una de las obras de Misericordia: la limosna, “La
llamada a compartir los bienes resuena con mayor elocuencia en
los países en los que la mayoría de la población es cristiana,
puesto que su responsabilidad frente a la multitud que sufre en
la indigencia y en el abandono es aun mas grave. Socorrer a los
necesitados es un deber de justicia aun antes que un acto de caridad".
Jesús, como maestro, nos introduce en otros temas que son de
vital importancia y que tienen vigencia muy palpable en nuestra
diócesis. Con mucha claridad nos invita a la conversio. "Conviértanse
porque esta llegando el reino de los cielos".
"Han oído que se dijo: ojo por ojo y diente por diente.
Pero yo les digo que no enfrenten al que les hace mal; al contrario,
a quien te abofetea en la mejilla derecha, presentarle también
la otra”. Han oído que se dijo: ama a tu prójimo y odia a tu enemigo.
Pero yo les digo: amen a sus enemigos y oren por quienes los persiguen.
Dice san Mateo: “Cuando Jesús termino este discurso la gente se
quedo admirada de su enseñanza porque les enseñaba con autoridad
y no como sus maestros de la ley".
Nosotros también estamos admirados y hemos querido profundizar
en estas enseñanzas con algunos eventos, al la en nuestra provincia,
antes de venir con la virgen en esta peregrinación. En el mes
de enero (15-16), en ciudad Altamira, realizamos nuestro encuentro
de la provincia de Acapulco, con las Diócesis de Tlapa, ciudad
Altamirano, Acapulco y Chilpancingo Chilapa.
En este encuentro confrontamos nuestra realidad con la situación
de nuestras diócesis. Encontramos luces y sombras. Luces como
los planes diocesanos de pastoral, la comunión eclesial, la fraternidad
sacerdotal, la formación de los agentes de pastoral. Sombras,
como la falta de testimonio de los agentes de pastoral, cismas
y grupos religiosos, carencia de espíritu misionero.
En este encuentro no pasamos por alto la realidad lacerante,
y cada vez más creciente, del crimen organizado que lastima dolorosamente
a nuestro querido Estado de Guerrero. Este asunto lo creímos de
tanta trascendencia que decidimos tratarlo en un documento aparte,
que se ha publicado y que hemos llamado "carta pastoral sobre
el crimen organizado en guerrero” y que hemos firmado los obispos
de este estado.
Quiero subrayar algunos párrafos de esta carta: en los últimos
años se ha recrudecido en nuestra región la violencia causada
por organizaciones criminales, distinta a la violencia intrafamiliar
y: a la violencia causada por la delincuencia común en las calles.
Esta violencia tiene sus propias características. Esta marcada
por la crueldad, por el ajuste cuentas, por la exhibición de poder
y por la intención de intimidar a los rivales y a toda la sociedad.
Entendemos por crimen organizado a los grupos de delincuentes
que se organizan de manera sistemática y permanente en bandas,
mafias, carteles y otras formas para conseguir ganancias para
si o para otros mediante acciones reconocidas como delitos. Para
la seguridad sus objetivos, las organizaciones criminales recurren
a la violencia y a la corrupción. Algunas de las actividades más
comunes de estas organizaciones criminales en nuestra región son:
el narcotráfico, el secuestro, la trata de personas, el lavado
de dinero, el robo de autos y las ejecuciones.
Los pastores de las diócesis que peregrinamos en esta provincia
suriana reconocemos la presencia de este mal, pero también queremos
buscar caminos que ayuden a los fieles católicos y a todos los
hombres y mujeres de buena voluntad que nos escuchen, a vencer
el poder del mal con el bien para edificar una convivencia social
pacifica y respetuosa. La dignidad de las personas de gran trascendencia
ha resultado el II encuentro de presbíteros de la provincia eclesiástica
de Acapulco, realizada en Acapulco del 25 de enero. Ha impresionado
la presencia de 250 sacerdotes, entre ellos los de nuestra Diócesis
de Chilpancingo- Chilapa.
De manera particular llama la atención el comunicado que los
sacerdotes, al final de este encuentro, hacen a la comunidad en
el manifiestan un gran deseo de una verdadera conversión pastoral,
ganas de caminar con sus comunidades, “Reconocer sus debilidades
y sus pecados, empeñarse en su formación permanente.
No ignoramos que las dificultades, los problemas, los retos,
los desafíos son muy grandes. Pero más poderosa es la gracia de
Dios. Sentimos la intervención maternal y cariñosa de María de
Guadalupe. Y el interés de san Juan Diego. Ahora más que nunca
sentimos la cercanía de san David de Buena Vista y de san Margarito
de Taxco. Que todos ellos nos apoyen en nuestro quehacer pastoral.
Así sea.