Versión
estenográfica de la
pronunciada
por el padre Mario Jiménez Aguado, Vicario
Episcopal de Pastoral de la Diócesis
de Tabasco, en ocasión de la peregrinación
de la diócesis, a la Basílica de Guadalupe.
28 de
julio de 2009
Hermanos sacerdotes y diáconos,
hermanos y hermanas de la Vida Consagrada. Hermanos y hermanas de Tabasco,
que hoy nos acompañan en esta peregrinación a la Basílica de Guadalupe.
Una vez más nuestra diócesis,
como cada año rinde un sincero y caluroso homenaje a la Virgen de Guadalupe,
para reafirmar nuestra fe en el milagro que Ella a san Juan Diego a
todo el pueblo de México y a toda América. Tenemos en nuestra memoria
las palabras del Papa Juan Pablo II en su primera visita a México allá
en 1979, para inaugurar la III Conferencia del Episcopado Latinoamericano,
cuando el definió a la Virgen de Guadalupe, como la Estrella de la Evangelización.
Hoy podemos nosotros preguntarnos
¿por qué estamos aquí? Estamos aquí precisamente porque creemos que
Ella oriente e ilumine el proceso evangelizador, que llevamos a cabo
en nuestra diócesis en cada una de nuestras parroquias de nuestros decanatos,
movimientos y asociaciones. La Virgen de Guadalupe, como Estrella de
la Evangelización vera siempre los retos del presente que nos presenta
la evangelización. Así como el camino hacia el futuro, que queremos
en Tabasco. La Estrella de la evangelización reafirma también lo que
el Papa Paulo VI Evangelii Nuntiandi nuestros obispos de Puebla
decía: que la evangelización es el gozo y la dicha de la Iglesia
y que ella existe para evangelizar, porque no es otra la vocación, que
el Señor ha depositado en Ella. Por eso hoy asumimos la Misión Continental
y la evangelización con el más grande gozo que hay en el corazón y en
la fe con la más grande dicha de ser colaboradores en esta tarea apremiante,
como discípulos y misioneros de Cristo. Veinte años después de la conferencia
de Puebla el Papa Juan Pablo II en esta Basílica de Santa María de Guadalupe
entrega la exhortación Apostólica Posinodal. La Iglesia en América y
presenta las cuatro etapas del proceso de la nueva evangelización. La
primera etapa maravillosa el encuentro con Jesucristo vivo, todo parte
del encuentro con Cristo. La fe brota del encuentro con Cristo y como
fruto de ese encuentro decía el Papa Juan Pablo II se da un camino para
la conversión personal y social. No puede haber encuentro con Cristo,
sino nos lleva a la conversión personal y social.
En Tabasco somos consientes
de la necesidad, que todos tenemos de una profunda conversión personal
y social, como fruto del encuentro con Cristo. El Papa Juan Pablo II
decía también: que el encuentro con Cristo nos lleva a realizar un
camino para la comunión. Ser una Iglesia viviendo la comunión, viviendo
el ser casa y escuela de comunión y también haciendo un camino para
la solidaridad. Nos consta a todos, como Tabasco ha sido solidario
en todos los acontecimientos tristes, lamentables de diversas inundaciones,
como parroquias que no fueron afectadas se convirtieron en parroquias
solidarias pata ayudar a tantos y tantos hermanos en las parroquias
arrasadas por las inundaciones. Todo esto se debía a que había un encuentro
con Cristo, una manera nueva de ser y hacer la iglesia en Tabasco.
Tabasco hoy vive expresiones
verdaderas de solidaridad en unión con México con muchas partes del
mundo. Este es el camino de la nueva evangelización, que el Papa nos
invitaba a seguir desde 1999. Una evangelización decía el Papa nueva
en su ardor, en su espíritu, en su vigor, en su ímpetu. Que todos tuviéramos
la alegría de ser verdaderos discípulos y misioneros del Señor. Una
evangelización nueva en sus métodos tendríamos entonces que llegar a
los nuevos areópagos a los ambientes duros y difíciles donde no ha penetrado
el Evangelio con nuevos métodos y nuevas expresiones, decía el Papa
Juan Pablo II. Cada día estos elementos de la evangelización, se van
cristalizando desde nuestro Plan Diocesano de Pastoral y desde nuestros
proyectos que elaboramos en comunión y participación.
La
Diócesis de Tabasco bajo la guía y pastoreo del señor obispo don Benjamín
Castillo Plasencia quiso definir su objetivo del Plan de Pastoral Diocesano,
como el de impulsar un proceso evangelizador, que le diera sentido a
nuestro trabajo pastoral. Nadie camina a ciegas en Tabasco, sabemos
a dónde vamos, sabemos qué queremos, y hoy más orientados por María
de Guadalupe, Estrella de la evangelización. Desde el paso 29 y 30 de
mayo el proceso evangelizador se ubica en el contexto de la Misión Continental,
que nuestros obispos desde Aparecida ha pedido realizar en cada diócesis
y en cada parroquia. El Documento Conclusivo de la V Conferencia de
Aparecida recordando el mandamiento del Señor de ir y hacer discípulos
entre todos los pueblos, desea despertar y está despertando un gran
impulso misionero en la iglesia particular de Tabasco. Esta es sin duda
uno de los principales compromisos de este gran encuentro eclesial de
Aparecida. Este impulso misionero se puede desglosar en cuatro consecuencias
prácticas, que se están dando ya en la Diócesis de Tabasco aprovechar
intensamente esta hora de gracia, este Kairos, es Cristo mismo,
que viene a nosotros para invitarnos a todos a sumarnos a esta importante
tarea.
Implorar y vivir un nuevo Pentecostés
en todas las comunidades cristianas no actuamos a cuenta propia y bajo
el impulso personal de cada uno de nosotros. Actuamos siempre bajo el
impulso y el poder del Espíritu Santo el motor de la Iglesia, el que
guía a la Iglesia. Cada cristiano en Tabasco, cada comunidad debe vivir
un nuevo Pentecostés de tal manera que los dones del Espíritu Santo
nos hagan proclamar y construir una Iglesia evangelizada y evangelizadora.
Esto mismo nos plantea el reto de despertar la vocación y la acción
misionera de los bautizados, y alentar todas las vocaciones y ministerios,
que el Espíritu da a los discípulos de Jesucristo en la comunión de
la Iglesia. Es aquí donde miramos con mucha esperanza a tantos y tantos
laicos. Esta es la hora de los laicos. Dicen, nuestros obispos en Aparecida:
despertar en ellos la vocación, para eso han sido bautizados, para tener
vocación evangelizadora, para tener vocación misionera. No solamente
darnos cuenta de que hemos sido llamados a evangelizar, sino trabajar
en la evangelización.
Nuestro obispo es claro al
determinar, que no basta saber que hay que evangelizar, hay que trabajar
en la evangelización por eso invita a cada sacerdote, a cada religioso,
a cada religiosa, al seminario, a los movimientos, a cada laico, verdaderamente
a emprender una acción misionera, no somos los que vemos pasar a los
misioneros, a los evangelizadores. Nosotros mismos somos, todos, misioneros
y evangelizadores. Por eso para Tabasco a llegado el momento de salir
al encuentro de las personas, de las familias, de las comunidades y
de los pueblos para comunicarles y compartir el don del encuentro con
Cristo que ha llenado nuestras vidas de sentido, de verdad y amor, de
alegría y de esperanza. Bien sabemos aquel dicho popular que dice: que
nadie da lo que no tiene. Los que tenemos a Cristo en el corazón
y en la vida, debemos ahora salir al encuentro.
En esto se distingue hoy la
Iglesia, no en que espera a ver a quien evangeliza, sino en que sale
al encuentro de los más alejados para evangelizarlos. El Espíritu Santo
presente en Tabasco nos precede en este camino misionero, por eso confiamos
este testimonio de la Buena Nueva constituye a la vez un impulso de
renovación eclesial en Tabasco y de la transformación de la sociedad.
Se trata ahora de despertar en los cristianos la alegría y la fecundidad
de ser discípulos de Jesucristo celebrando con verdadero gozo el estar
con Él y el amar como Él para enviados a la misión.
¡Qué dicha la de la Diócesis
de Tabasco hoy! Que nuestra vida este marcada por el discipulado y por
la misión. Así es la vida de un cristiano, así ha sido y así será siempre.
La Misión Continental nos lleva a vivir el encuentro con Jesucristo,
como un dinamismo de conversión personal, pastoral y eclesial, capaz
de impulsar la santidad y el apostolado a los bautizados y de atraer
a quienes han abandonado la Iglesia, a quienes están alejados del flujo
del Evangelio y a quienes aún no han experimentado el don de la fe.
Tabasco vive en carne propia
todos estos fenómenos que marcan la urgente tarea de realizar la misión,
la evangelización. Queremos poner a los pies, en las manos y en el corazón
de Santa María de Guadalupe a todos nuestros sacerdotes en este año,
que el Papa Benedicto XVI ha invitado que vivamos, año del sacerdote.
Que los sacerdotes en Tabasco sean los primeros en impulsar, en vivir,
en testimoniar la evangelización, la Misión Continental iluminados siempre
por la Estrella de la Evangelización.
La iglesia en Tabasco se ha
puesto ya en estado permanente de misión, trata de fortalecer la dimensión
misionera de la iglesia en la diócesis y desde la diócesis. Esto conlleva
la decisión de recorrer juntos un itinerario de conversión, que nos
lleve a ser discípulos misioneros de Jesucristo. El estado permanente
de misión iniciado por don Benjamín Castillo implica ardor interior
y confianza plena en el Señor, como también continuidad, firmeza y constancia,
para llevar nuestras naves mar adentro duc in altum, con el soplo
potente del Espíritu Santo sin miedo a las tormentas seguros de que
la providencia de Dios nos deparará grandes sorpresas.
Que Santa María de Guadalupe
llene de bendiciones este itinerario misionera en Tabasco y en todos
los tabasqueños.
Así sea.