"Oye
y ten entendido que es nada lo que te asusta y aflige, no
se turbe tu corazón. ¿No estoy yo aquí que soy tu Madre? ¿No
estás bajo mi sombra? ¿No soy yo tu salud? ¿No estás por ventura
en mi regazo? ¿Qué más has menester?" (Nican Mopohua)
Hemos venido
a la Basílica de Nuestra Señora de Guadalupe un contingente
de peregrinos representativo de toda la Diócesis de Saltillo,
nos encontramos con cientos de hombres y mujeres de otras
regiones y quizás otras y las mismas realidades, pero también
peregrinos con quienes coincidimos ante los pies de nuestra
madre María de Guadalupe, para expresar nuestra fe y alimentar
nuestra esperanza en días que todo parece oscurecerse, en
que la vida humana es maltratada y aniquilada con tanta violencia,
cuando en nuestros hogares y comunidades del norte del país
se vive con miedo e incertidumbre en la cotidiana lucha por
la sobrevivencia. Sin embargo nosotros, como tantos y tantos
de nuestros hermanos y de nuestras hermanas coahuilenses que
no pudieron venir, creemos firmemente en las palabras consoladoras
de María de Guadalupe a San Juan Diego y que hoy como comunidad
de coahuilenses esparcida por todo el Estado y de manera especial
también a cada una y a cada uno de nosotros y nosotras, ella
nos dirige: "¿No estoy yo aquí que soy tu Madre? ¿No
estás bajo mi sombra? ¿No soy yo tu salud? ¿No estás por ventura
en mi regazo? ¿Qué más has menester?" Llenos y llenas
de confianza, ponemos nuestra atención en la Palabra de Dios
que hoy escuchamos junto a ella.
LA VIRGEN
MARÍA Y SU HIJO NUESTRO SEÑOR JESUCRISTO, LA SABIDURÍA DE
DIOS
El texto
del libro del Escritura que se nos ha proclamado como primera
lectura, está tomado de uno de los cuatro discursos de la
Sabiduría personificada que se encuentran en los libros Sapienciales
de la Biblia, tres de dichos discursos están en el libro de
los Proverbios (Cf. Pr 1,20-33; 8,1-36; 9,1-6) y éste de donde
está tomado el texto que se nos proclamó está en el libro
del Eclesiástico o Sirácide, como también se le conoce (Cf.
Si 24,1-22).
Precisamente
a estos discursos, y muy particularmente el del Capítulo 24
del Eclesiástico, hace referencia el Prólogo del Evangelio
de San Juan, para explicarnos el origen divino de nuestro
Señor Jesucristo, quien es el Verbo, la Palabra eterna que
estaba junto a Dios, que era Dios y que se hizo carne en el
seno de la Santísima Virgen María, para venir a vivir entre
nosotros (Cf. Jn 1,1-18).
La Virgen
María sobresale como la discípula más eminente de su Hijo
Jesucristo, que es la Sabiduría de Dios personificada -la
Segunda persona de la Santísima Trinidad- que ha tomado de
María nuestra carne humana y ha nacido de ella para vivir
entre nosotros íntegramente en nuestra condición humana, como
un hombre verdadero. Debido a esta cercanía en la que ella
vivió con su Hijo y la identificación que alcanzó con él su
vida terrena, y a la identificación que con él guarda ahora
en el cielo, a donde fue llevada por su Hijo, glorificada
ya en su cuerpo; debido a esto la Iglesia no duda en atribuirle
cualidades de que goza su Hijo, la Sabiduría increada de Dios,
cualidades que María tiene desde su condición de criatura.
Es por
esto que la liturgia de la Iglesia, cuando venera a María,
como en la Eucaristía que estamos celebrando, recordamos la
memoria suya en la advocación de Nuestra Señora de Guadalupe,
le aplica a ella textos como el del Eclesiástico que hemos
escuchado en la primera lectura.
EL NICAN
MOPOHUA
En el texto
de la narración de las apariciones de María de Guadalupe a
San Juan Diego, atribuido a Antonio Valeriano, encontramos
elocuentes signos que hacen referencia a esta identificación
de la Madre de Jesús con la persona de su Hijo, quien es presentado
ya en los libros sapienciales del Antiguo Testamento, como
la Sabiduría personificada de Dios. Me detengo solamente en
la narración de la Primera y la Cuarta apariciones:
PRIMERA
APARICIÓN:
Sucedió
que había un pobre indio, de nombre Juan Diego según se dice,
natural de Cuautitlán... Era sábado, muy de madrugada, y venía
en pos del culto divino y de sus mandados. Al llegar junto
al cerrillo llamado Tepeyácac, amanecía y oyó cantar arriba
del cerrillo: semejaba canto de varios pájaros preciosos;
callaban a ratos las voces de los cantores; y parecía que
el monte les respondía.
Se paró
Juan Diego a ver y dijo para sí: “... ¿Dónde estoy? ¿Acaso
en el paraíso terrenal, que dejaron dicho los viejos, nuestros
mayores? ¿Acaso ya en el cielo?" Estaba viendo hacia
el oriente, arriba del cerro de donde procedía el precioso
canto celestial. Entonces se hizo el silencio y oyó que le
llamaban de arriba del cerrillo y le decían: "Juanito,
Juan Dieguito".
Fue subiendo
el cerro, y cuando llegó a la cumbre, vio a una señora, que
estaba allí de pie y que le dijo que se acercara. Llegado
a su presencia, se maravilló mucho de su sobrehumana grandeza:
su vestidura era radiante como el sol; el risco en que se
posaba su planta semejaba una ajorca de piedras preciosas,
y relumbraba la tierra como el arco iris.
Los mezquites,
nopal es y otras diferentes hierbas que allí se suelen dar,
parecían de esmeralda; su follaje, finas turquesas; y sus
ramas y espinas brillaban como el oro.
Se inclinó
delante de ella y oyó su palabra muy blanda y cortés, como
de quien atrae y estima mucho. Ella luego-le habló y le descubrió
su santa voluntad, le dijo: "Sabe y ten entendido, tú,
el más pequeño de mis hijos, que yo soy la siempre Virgen
Santa María, Madre del verdadero Dios por quien se vive; del
Creador cabe quien está todo; Señor del cielo y de la tierra.
Deseo vivamente
que se me erija aquí un templo para en él mostrar y dar todo
mi amor, compasión, auxilio y defensa, pues yo soy vuestra
piadosa madre; a ti, a todos ustedes juntos los moradores
de esta tierra y a los demás amadores míos que me invoquen
y en mí confíen; oír allí sus lamentos, y remediar todas sus
miserias, penas y dolores".
"Y
para realizar lo que mi clemencia pretende, ve al palacio
del obispo de México y le dirás cómo yo te envío a manifestarle
lo que mucho deseo, que aquí en el llano me edifique un templo:
le contarás puntualmente cuanto has visto y admirado y lo
que has oído". "Ten
por seguro que lo agradeceré bien y lo pagaré, porque te haré
feliz y merecerás mucho que yo recompense el trabajo y fatiga
con que vas a procurar lo que te encomiendo. Mira que ya has
oído mi mandato, hijo mío el más pequeño, anda y pon todo
tu esfuerzo".
CUARTA
APARICIÓN:
Después
de que San Juan Diego ya había visto por segunda vez
al Obispo Fray Juan de Zumárraga, y debería volver a él con
una señal de la Señora del Cielo, él se encontró con ella
por cuarta vez:
Juan Diego
se inclinó delante de ella; y le saludó, diciendo: "Vaya
causarte aflicción: sabe, Niña mía, que está muy malo un pobre
siervo tuyo, mi tío; le ha dado la peste, y está para morir.
Ahora voy presuroso a tu casa de México a llamar uno de los
sacerdotes amados-de Nuestro Señor, que vaya a confesarle
y disponerle".
"Pero
si voy a hacerla, volveré luego otra vez aquí, para ir a llevar
tu mensaje. Señora y Niña mía, perdóname, mañana vendré a
toda prisa". Después de oír la plática de Juan Diego,
respondió la piadosísima Virgen: "Oye y ten entendido,
hijo mío el más pequeño, que es nada lo que te asusta y aflige,
no se turbe tu corazón, no temas esa enfermedad, ni otra alguna
enfermedad y angustia. ¿No estoy yo aquí que soy tu Madre?
¿No estás bajo mi sombra? ¿No soy yo tu salud? ¿No estás por
ventura en mi regazo? ¿Qué más has menester? No te apene ni
te inquiete otra cosa; no te aflija la enfermedad de tu tío,
que no morirá ahora de ella: está seguro que ya sanó".
(Y entonces sanó su tío según después se supo). Cuando Juan
Diego oyó estas palabras de la Señora del Cielo, se consoló
mucho.
La Señora
del Cielo le ordenó luego que subiera el cerro donde antes
tenían sus encuentros. Le dijo: "Sube, hijo mío el más
pequeño, a la cumbre del cerrillo, allí donde me viste y te
di órdenes, hallarás que hay diferentes flores; córtalas,
júntalas, recógelas; Enseguida baja y tráelas a mi presencia".
Al punto
subió Juan Diego al cerrillo y cuando llegó a la cumbre se
asombró mucho de que hubieran brotado tantas variadas, exquisitas
rosas de Castilla, antes del tiempo en que se dan, porque
a la sazón se encrudecía el hielo; estaban muy fragantes y
llenas de rocío, de la noche, que semejaba perlas preciosas.
Luego empezó
a cortarlas; las juntó y las echó en su regazo. Bajó inmediatamente
y llevó a la Señora del Cielo las diferentes rosas que fue
a cortar; quien en cuanto las vio, las cogió con su mano y
de nuevo las dejó en el regazo de Juan Diego, diciéndole:
"Hijo mío el más pequeño, esta diversidad de rosas es
la prueba y señal que llevarás al obispo".
"Le
dirás en mi nombre que vea en ella mi voluntad y que él tiene
que cumplirla. Tú eres mi embajador, muy digno de confianza.
Rigurosamente te ordeno que sólo delante del obispo despliegues
tu manta y descubras lo que llevas. Contarás bien todo; dirás
que te mandé subir a la cumbre del cerrillo que fueras a cortar
flores; y todo lo que viste y admiraste; para que puedas inducir
al prelado a que te dé su ayuda, con objeto de que se haga
y erija el templo que he pedido".
HEMOS VENIDO
A FORTALECER NUESTRA ESPERANZA
Todos conocemos
el resto de la conmovedora historia que concluyó con la aparición
de la primorosa Imagen de la Virgen María en la tilma de San
Juan Diego, imagen que se conserva para su veneración en esta
Basílica, según su deseo, expresado por medio del indio San
Juan Diego ante el entonces obispo de México, Fray Juan de
Zumárraga. Ella quiso quedarse aquí para mostrar y dar todo
su amor, compasión, auxilio y defensa, a todos nosotros y
a todas nosotras, juntos y juntas, como estamos aquí el día
de hoy rogando por nosotros y nosotras, y por quienes nos
esperan en Coahuila, y por todos los mexicanos y las mexicanas,
y a las demás personas que la aman, la invoquen y en ella
confían. Se queda para oír nuestros lamentos y remediar todas
nuestras miserias, penas y dolores.
Venimos
aquí convencidos de su poderosa intercesión por nosotros ante
nuestro Dios y Padre y ante su Hijo nuestro Señor Jesucristo.
Pues Él nació de ella cuando había llegado el tiempo oportuno,
según los designios de Dios, el tiempo en que Él determinó
apiadarse de manera definitiva de la humanidad entera, como
nos dice el día de hoy la carta del apóstol San Pablo a los
Gálatas (Cf. Gal 4,4-7) que se ha leído. Dios mandó a su Hijo,
nacido de una mujer, la Virgen María, para que infundiera
en nosotros al Espíritu Santo, y de esta manera nos hiciera
hijos suyos e hijas suyas libres del pecado y de todas las
esclavitudes al que éste nos somete. Esclavitudes que provienen
de nuestras propias ataduras personales al pecado, o bien,
ataduras que producen sobre nosotros los desórdenes sociales,
efecto de los pecados estructurales que generan las asociaciones
perversas, de quienes actúan conjuntamente, en búsqueda de
intereses personales y de grupo, contrarios a la justicia
ya los derechos de los demás y las demás.
La Virgen
María, que pertenecía al sector desprotegido de su pueblo,
que eran la gran mayoría de sus conciudadanos, proclama ante
su pariente Isabel, su alegría por la intervención de Dios,
a favor de los pequeños, de los humildes, de los abandonados
por sistema social que imperaba en su tiempo. Ella se cuenta
entre los más humillados y despreciados, cuando dice que Dios
ha puesto su mirada en la "pequeñez de su esclava"
(Cf. Le 1,48); pero su más grande alegría proviene de su elección
para protagonizar ese cambio profundo hacia la libertad que
el niño que lleva en su seno viene a realizar en su pueblo
(Cf. Le 1,47. 49-55), Y que con el anuncio de los pastores
en Belén y del anciano Simeón en el templo de Jerusalén, ella
comprenderá que esas bendiciones llegarán más allá de Israel,
a todos los pueblos de la tierra (Cf. Le 2,14.17-19; 29-32;
Mt 2,1-12). Isabel la llamó dichosa porque creyó en Dios,
quien por muchos medios le iría anunciado todas las cosas
que sucederían en el mundo través de ese niño que es el Hijo
del Altísimo, Hijo de Dios, que viene a establecer en medio
del género humano un reino eterno (Cf. Le 1,32-35); Isabel
misma, ante ella, lo llama "mi Señor" (Cf. Lc 1,41).
Con la
misma confianza que la Virgen le infundió a San Juan Diego,
asegurándole su asistencia, para que colaborara en la obra
evangelizador de su Hijo, venimos hoy nosotros a encomendamos
a ella, para colaborar en la obra de su Hijo desde nuestra
Diócesis, pues estamos ya muy cerca de la fecha en que iniciaremos
la programación del Plan Orgánico de Renovación Pastoral de
la Diócesis de Saltillo.
Con su
ejemplo, queremos evangelizar de manera profunda e intensa
la región del país que nos corresponde como Diócesis, para
transformada con la fuerza del Espíritu Santo, pues muchas
y muchos de entre nosotros y nosotras están siendo víctimas
de múltiples formas de esclavitud. Aquí, ante nuestra madre
santísima, no solamente nos preocupan las personas dañadas
de nuestra propia tierra coahuilense, también ponemos ante
ella nuestras preocupaciones por todas las personas que sufren
más allá de nuestras fronteras diocesanas, estatales y regionales.
También queremos colaborar con nuestro granito de arena a
liberar de sus cadenas y cautiverios a tantos mexicanos y
tantas mexicanas que padecen a consecuencia de los desórdenes
estructurales, que teniendo a la base causalidades semejantes,
afectan de diversas maneras a los habitantes de Coahuila y
del país.
LAS
SITUACIONES QUE NOS ESCLAVIZAN EN MÉXICO Y EN COAHUILA
AGRESIONES
A "DISIDENTES"
En Coahuila
en este momento no sólo padecemos las carencias que nuestro
hábitat desértico nos impone, sino que vivimos las inclemencias
y daños de una especie de desierto más doloroso; vivimos el
desierto de la Justicia, en un escenario inundado de violencia
y represión. Tomando las pésimas prácticas que se han utilizado
en otras partes de México, donde para reprimir se utilizan
paramilitares, en este momento, por nuestros rumbos se disfraza
de crimen organizado a los represores; se presentan grupos
armados para reprimir, mediante la amenaza, manifestaciones
de grupos inconformes ante las injusticias, o bien se amenaza
personalmente a quienes piensan de un modo diferente o que
tiene algún liderazgo que no conviene a quienes ostentan el
poder, trátese de maestros, estudiantes o líderes con ideas
distintas a las de quienes lo quieren manejar todo; prácticas
que hemos visto en otros Estados de manera abierta, ahora
se realizan de manera refinada y disfrazada en el noreste.
Se ha llegado a dar el caso de que en un "levantón"
realizado por personas enmascaradas, en los forcejeos le han
arrancado la máscara a uno de ellos, resultando ser un funcionario
municipal.
LAS CUOTAS,
LOS SECUESTROS Y LAS EXTORSIONES
Existen
policías que detienen a ciudadanos no para perseguir el delito,
sino para entregarlos a delincuentes que los secuestran y
golpean, lo que implica ganancia porcentual para dicho policía.
La sed de poder y la ambición de tener, permea y corrompe
autoridades que dejan actuar impunemente a los criminales.
Estos tienen mayor eficiencia para cobrar cuotas y exigir
rendición de cuentas, que la misma autoridad.
LA
VIOLENCIA INSTITUCIONALIZADA
En general,
en México y en Coahuila vivimos un tiempo donde los regímenes
políticos de México y del mundo parecen empeñados en mantener
una regla a seguir: apostarle a la impunidad y a la injusticia.
Los efectos de sus apuestas son el desmantelamiento y debilitamiento
de los Estados, mediante cuestionables procesos democráticos
que posibilitan mecanismos nacionales e internacionales para
la operación de negocios de alto rendimiento económico, que
permiten el enriquecimiento de unas cuantas personas, sin
regulaciones claras para determinar el origen y destino del
dinero. Todo esto ha generado un contexto de violencia institucionalizada,
cuyo principal resultado es la pobreza creciente de la gran
mayoría de la población, y su muerte.
LA SIMULACIÓN
DE LA LEGALIDAD
La falsa
"legalidad" carente de toda dimensión ética, que
se utiliza para no investigar y proceder en justicia contra
las empresas, instituciones públicas y funcionarios que posibilitan
el flujo de los recursos financieros y del armamento del crimen
organizado, es el acuerdo. La "legalidad" que garantiza
que las asociaciones delictuosas de grandes empresas acumulen
más riqueza, aniquilando los derechos de los trabajadores
es prioridad. La escandalosa "legalidad" que una
juez y el máximo tribunal de la Nación, le han otorgado al
Presidente de la República para dejar sin trabajo a 44 mil
trabajadores y trabajadoras de Luz y Fuerza del Centro, es
el escenario para la mayoría de los trabajadores de México,
quienes quedan de esa manera expuestos a las medidas arbitrarias
del Poder, como en este caso, que fueron sacrificados y sacrificadas
de su fuente de trabajo y con ello del derecho a la vida para
ellos, ellas y sus familias. 44 mil trabajadores, en aras
del "bien supremo de la nación"; la "legalidad"
para derogar los derechos laborales es lo que está impulsando
el Estado, como lo hace en este momento el titular de la Secretaría
del Trabajo, que violentando la autonomía de la Junta Federal
de Conciliación y Arbitraje que lo debe decidir, ya está negando
de facto con sus declaraciones la recontratación de los trabajadores
de Luz y Fuerza por la CFE, mediante la figura del Patrón
Sustituto. La "legalidad" para sellar la Unidad
8 de la Mina Pasta de Conchos para encubrir y proteger a los
dueños de Grupo México por la muerte de 65 mineros en el 2006
es la consigna. La "legalidad" para promover la
pauperización de la gran mayoría de hombres y mujeres mexicanas
con migajas como el aumento al salario mínimo de $2.58 pesos
diarios, es lo que creen que merecen los nuevos esclavos,
a quienes las empresas necesitan para garantizar mano de obra
disponible para enriquecerse. La "legalidad" para
aplicar condenas minoritarias a los militares acusados de
violación sexual a 13 mujeres en Castaños, Coahuila, es la
simulación de justicia a mantener.
LA "TRAGEDIA
HUMANITARIA" DEL SECUESTRO MULTITUDINARIO A LOS MIGRANTES
CENTROAMERICANOS
En nuestra
región noreste del país la omisión, corrupción e impunidad
es también un común denominador, como se muestra en los siguientes
hechos: El secuestro de cerca de 10,000
personas migrantes centroamericanas, contabilizado esto solamente
en el periodo del primer semestre de 2009, para mantenerles
en casas de seguridad, con el fin de que sus familiares en
Estados Unidos les rescaten mediante una aportación que llega
a ser de hasta ocho mil dólares. Mientras tanto se les golpea
diariamente, se les viola, a algunos los descuartizan o matan
a golpes ante los demás, para amedrentarlos; pueden pagar
con un riñón que se les extrae ahí mismo, si es que tienen
salud para soportarlo. Se les mantiene con mínimas raciones
de agua y de alimentos, y viven bajo constantes amenazas de
muerte.En su mayoría
son ciudadanos que vienen de Honduras, Guatemala, El Salvador
y Nicaragua, quienes buscan una mejor calidad de vida para
ellos y sus familias mediante trabajos mejor remunerados en
los Estados Unidos de América. Entre ellos se encuentran mayoritariamente
varones, pero también lo sufren mujeres y niños. Esta situación
de los migrantes centroamericanos ha sido calificada por el
Doctor Rodriga Escobar, Relator para migrantes de la Comisión
Interamericana de Derechos Humanos como "una verdadera
tragedia humanitaria".
Aunque
desde el año pasado se han denunciado los casos, advirtiendo
que en estos secuestros con mucha frecuencia son cómplices
policías y funcionarios públicos del INAMI (Instituto Nacional
de Migración), el gobierno Mexicano no ha hecho nada al respecto.
La impunidad en la que se mantienen estos crímenes, ha incrementado
el número de víctimas. La política migratoria de México, más
que proteger a los migrantes de las agresiones que padecen
en nuestro país, se busca como objetivo administrar los flujos
con el objeto de impedirles el paso a los Estados Unidos.
LOS "DESAPARECIDOS"
Otra situación
que se manifiesta y que conforme pasan los meses se va incrementando
en el Estado de Coahuila, es la denuncia de las personas "desaparecidas"
en diferentes municipios. El Centro Diocesano para los Derechos
Humanos Fray Juan de Larios, tiene documentados 50 casos de
personas que han "desaparecido", sin que a la fecha,
tanto el Gobierno estatal como el federal, realicen las investigaciones
correspondientes.
En lugar
de atender a las familias, los Gobiernos, tanto estatal como
federal, se han encargado de invisibilidad la situación al
crear un cerco informativo en los medios de comunicación.
Según reporte en medios impresos, las denuncias en instancias
federales y estatales en Coahuila han sido 200 desaparecidos;
en Tamaulipas hay 500 denuncias, 109 en Sinaloa, 6 en Durango,
41 en Nuevo León, 200 en Baja California, 12 en Guerrero,
60 en Quintana Roa, 7 en Guanajuato, 4 militares en Chihuahua
y 1 militar en Tamaulipas, es decir, 1,031 denuncias del 2008
a la fecha, en diez estados.
De los
contactos que tenemos con los familiares de Coahuila y otros
estados, todos padecen la misma experiencia de abandono oficial
para sus desaparecidos, en cambio no fue así para el caso
del Señor Fernández de Ceballos, para quien se movilizaron
inmediatamente autoridades estatales y federales y de diferentes
agrupaciones. Parece que no todos los mexicanos valemos lo
mismo, y un poco menos si se es mujer.
AGRESIÓN
E INTIMIDACIÓN A REPORTEROS Y MEDIOS DE COMUNICACIÓN
Un tercer
hecho gravísimo y del que Coahuila no está exenta de ello,
es el aumento de agresiones, intimidaciones, amenazas y secuestros
hacia reporteros y reporteras en los últimos dos años. Basta
mencionar el asesinato de dos reporteros en Coahuila: Eliseo
Barrón (2009) y Valentín Valdés (2010), y los tres ataques
perpetrados en el mes de junio a oficinas de diferentes medios:
El Sol de la Laguna, la repetidora de Televisa en Torreón
y El Zócalo en Piedras Negras.
Amnistía
Internacional en su informe 2010 menciona al menos 12 periodistas
asesinados en el 2009 por temas relacionados con seguridad
pública y corrupción. Y según datos de la Fundación para la
Libertad de Expresión (Fundalex), en lo que va del año son
10 los periodistas asesinados en el país, lo que coloca a
México como el país de mayor riesgo para el desarrollo de
esta actividad.
Todos estos
hechos evidencian la incapacidad del Estado para garantizar
la seguridad de los ciudadanos, así como la expresión, la
información y la verdad a la que todos y todas tenemos derecho.
Esto tiene que ver con la renuncia al deber de proteger y
garantizar los derechos humanos, a la corrupción de miembros
de las instituciones que debieran procesar a los responsables
y que en lugar de dedicarse a hacer cumplir la ley, han decidido
aliarse con los delincuentes para ponerse a su servicio y
con ello permitirles que impongan sus reglas a la sociedad.
LA DEVASTACIÓN
DEL "ALEX"
A todo
esto se suman, en las últimas semanas, los graves efectos
del huracán "Alex", que dejó a su paso afectaciones
en el patrimonio y vida de miles de familias en el noreste
mexicano, particularmente de las que menos tienen y que exigen
a la autoridades estatales y federales anteponer el Derecho
a una vida digna para la población, en la tarea de reconstrucción
que tendrá que impulsarse.
Para ello
es indispensable no sólo el apoyo de alimentos en un primer
momento o de mobiliario, sino que las autoridades implementen
una política que favorezca a cada familia y se le garantice
a cada una el espacio para vivir dignamente y sin riesgos,
superando el mero asistencialismo.
La reconstrucción
implica también las necesarias obras de infraestructura que
sirvan a administrar el agua proveniente de la precipitación
pluvial que fenómenos meteorológicos como el Huracán "Alex"
provocan, como es la creación de represas y el dragado y desensolve
de los causes naturales de ríos y arroyos. Las predicciones
de los especialistas es que, debido al Calentamiento Global,
los Huracanes cada vez tendrán mayor capacidad devastadora,
tanto por las altas velocidades de los vientos, como por las
cantidades exageradas de lluvias que provocan. Esto exige
tomar las medidas preventivas convenientes.
FORTALECIDOS
EN NUESTRA FE Y NUESTRA ESPERANZA, TRABAJEMQS POR LA JUSTICIA
Y EL DERECHO, EL AMOR Y LA SOLIDARIDAD ENTRE NOSOTROS Y NOSOTRAS
"Oye
y ten entendido que es nada lo que te asusta y aflige ¿No
estás bajo mi sombra? ¿No soy yo tu salud? ¿No estás por ventura
en mi regazo? ¿Qué más has menester?". Nos llevamos estas
palabras de María de Guadalupe grabadas en nuestro corazón,
y como San Juan Diego, sintiéndonos sus embajadores y embajadoras
muy dignas de confianza, regresemos a Coahuila a trabajar
por la restauración de la justicia y el derecho en nuestro
Estado y en todo México, para que reconstruyamos nuestra tierra
con la fuerza del amor, la solidaridad y la fraternidad.
Para ello
contamos con la fortaleza que nos da la conciencia que readquirimos
ante María de Guadalupe de ser la familia de Dios, de ser
hermanos y hermanas para trabajar juntos y juntas por la paz
en el país y en Coahuila, así como también por la vida digna
y plena para todos los habitantes de esta tierra. Tenemos
certeza de que contamos con la ayuda y la bendición de la
Madre de Dios por quien se vive. Hemos preparado un Plan de
Pastoral durante estos últimos 8 años de vida de la Diócesis,
y con este Plan nos proponemos realizar una evangelización
integral en la región del Estado que ocupa nuestra Diócesis.
Esto lo lograremos si desde una evangelización profunda de
todos y todas quienes la formamos, llenos y llenas del Espíritu
Santo, firmes en los valores del Reino de Dios: del Amor,
la Santidad y la Gracia, la Justicia y la Verdad, la Libertad
y la Paz, trabajamos organizadamente por la transformación
profunda de nuestra región y por la transformación verdadera
de México. Que Dios, que es Padre y Madre, nos acompañe. Y
que la Virgen María de Guadalupe, nos de su protección y nos
guíe en nuestro camino de regreso a nuestros hogares. Les
imparto con mucho afecto mi bendición, a ustedes aquí presentes,
y a los hombres y mujeres de nuestra Diócesis. Que así sea.