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Homilía
pronunciada por
Mons. Felipe Tejeda, Obispo Auxiliar de la Arquidiócesis de México, en ocasión a la peregrinación de Escuela de Pastoral, en la cual participan las ocho Vicarias Territoriales.

1 de septiembre de 2007

Muy queridas hermanas y hermanos, Padre Susano Cárdenas. Estoy recordando al Señor Obispo Ricardo Watty Urquidi, Obispo de Nuevo Laredo que él es el Director de la Escuela de Pastoral, su servidor es el Rector.

Felicidades por esta ocasión que Nuestra Madre la Virgen Santísima nos concede de estar a sus pies, a sus plantas para darle gracias por su intercesión por esta Escuela de Pastoral. Por todo el bien que Cristo ha permitido que hagan entre sus hermanos, entre los fieles.

¿Cómo deben hermanas y hermanos de servir a sus párrocos, sus rectores, y a sus sacerdotes en este servicio? A través de la evangelización, a través de ese testimonio que deben de dar y cómo esta Escuela de Pastoral debe de seguir extendiéndose por muchísimas partes, de hecho ya excedió los límites de la República Mexicana, ya está en otros países, pero lo importante es que a través del testimonio se vaya conociendo más la Escuela de Pastoral y que colaboren con sus sacerdotes, sus párrocos, con los obispos de cada diócesis. Y prenda de bendiciones y de gracias, que el Señor concede a todos los que tratan de llevar a cabo esa misión que la Iglesia le ha confiado.

Y qué bueno que Nuestra Madre, la Virgen Santísima les concede y nos concede el que estemos aquí ante sus plantas y una vez más al inicio de este ciclo escolar que van ha iniciar, ponerlo bajo su cuidado para que sepan aprovechar estos estudios y que vayan conociendo más a Dios a través de los que se les imparte en la Escuela.

Prenda de gracias y bendiciones son lo que nos concede el Espíritu de Dios y ¿que es lo que quiere el Espíritu de Dios?, que estemos atentos a su voz para cumplir la voluntad de Dios Padre.

Ustedes como padres de familia educando y sobre todo a través de su testimonio, guiando a sus hijos que les ha confiado y a todos los que somos hijos de familia, que todos los somos venerando y respetando a nuestros padres.

Y en la profesión, el empleo, el trabajo que desempeñamos como también a nosotros los sacerdotes, los obispos, las religiosas llevar a cabo la misión que Dios nos confía. Cada quien tiene que darle una respuesta a nuestro Padre Dios y de ahí la importancia de estar atentos a esa voz del Espíritu Santo.

Quiero felicitarles de veras por esta ocasión, por este inicio de la Escuela, de este año lectivo y que sepan aprovecharlo de la mejor manera en sus distintas diócesis de donde vienen. Por eso hermanas y hermanos ante este Santuario, ante esta Casita del Tepeyac que tanto amamos y a quien veneramos que es la misma Madre de Dios por quien se vive. Debemos de pedirle a Ella su constante protección, como siempre lo hace.

Estaba recordando una anécdota que se dice de un devoto de la Virgen Santísima; que iba ante sus plantas en la iglesia a decirle: Madrecita concédeme lo que te pido, iba una vez y otra vez pero él seguía portándose mal y en una ocasión ya cansado aquel devoto de la Virgen le dice: Madre demuestra que eres mi Madre y aquella imagen se ánimo y le dice: demuestra que eres mi hijo.

Yo creo que en ocasiones también Nuestra Madre, la Virgen Santísima nos dice lo mismo: demuestra que eres mi hijo, adorando a Cristo mi Hijo, cumpliendo lo que Dios Padre te pide y estando atento a la voz de mi esposo el Espíritu Santo que te pide que respondas mejor en esta vocación que te hemos dado.

Ojala hermanas y hermanos, que cada unos de nosotros llevemos a cabo esa encomienda que la Iglesia, esa misión que se nos ha confiado a través de esta Escuela de Pastoral y que el Señor los siga bendiciendo.

Y pidamos la intercesión de aquellos que nos han presidido que ya el Señor los ha llamado, entre ellos a nuestro hermano Vicente Martínez, esperamos ya esté gozando de Dios y para que desde allá él siga pidiendo por esta Escuela de Pastoral que guió durante tantos años desde su fundación.

Vamos pues a continuar la Santa Misa, pero antes vamos a decirle al Padre Suzano Cárdenas que nos diga unas palabras brevemente.

Padre Susano Cárdenas.

Quiero saludarlos con estas palabras. El Apóstol San Pablo nos habla del Dios de la Esperanza, nuestro Dios es un Dios de la Esperanza, Él espera de nosotros, espera de todos, espera de la Escuela de Pastoral, ¿y qué espera? espera que entremos con valor, con entusiasmo, alegría a esa lucha que hoy emprendemos contra la ignorancia religiosa.

La Escuela de Pastoral tiene como finalidad instruirnos, ayudarnos a conocer nuestra religión, a conocer nuestra iglesia y a vivir el Evangelio y lo hace con toda su ilusión y dadas sus capacidades vamos a decirlo así.

A luchar contra la ignorancia religiosa, a eso se les invita a todos ustedes miembros de la Escuela de Pastoral, a todos aquellos que llevan ya años estudiando en esta escuela, aquellos que llevan un camino recorrido y también a ustedes y aquellos que no están aquí, pero que van a iniciar ya pronto el primer año de su Escuela de Pastoral.

Deben hacer esta lucha con gran confianza en el Señor, con gran confianza en Nuestra Madre la Virgen María. Qué más quisieran ellos, que nosotros los conociéramos, los amaramos, les sirviéramos, nos decidiéramos a seguir a Cristo.

Recordemos que la Virgen María en las Bodas de Caná nos dijo: Hagan lo que Él les diga. Pues esa frase nos la repite hoy: Hagan lo que Él les diga, yo se los digo en nombre de Ella. Escuela de Pastoral hay que hacer lo que nos dice Jesús, lo que nos va diciendo a través de cada lección, a través de cada año.

La Virgen María y Cristo Jesús están con nosotros. Ánimo pues, démosle al Señor y a la Virgen María la alegría de ir conociendo a Cristo, al Padre y al Espíritu Santo, de ir conociendo y amando a la Santísima Virgen. Pudiera ser que alguien pensará: ya estoy viejo, ya tengo años, no se me graban las cosas; no importa acude, pon atención, pon empeño y el Señor irá transformando tu corazón, te irá transformando en discípulo de Jesús y en misionero de Jesús. Te iras llenando de Cristo, de Dios, de vida y esa vida que es Cristo podrás comunicarla a los demás. No olvidemos que este es el compromiso que Su Santidad, el Papa, actualmente ha puesto en los hombros de todos los que somos consagrados a Dios por nuestro bautismo.

El fruto de la Quinta Conferencia General del Episcopado Latinoamericano y del Caribe ha sido este, un documento que hemos de comenzar a conocer, estudiar y el envío de todos nosotros para que seamos discípulos y misioneros de Jesús.

Escuela de Pastoral, sin miedo a emprender la lucha contra la ignorancia religiosa.

 
 
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