Comunicado
Patronato
Guadalupano sobre la ciudad de México
Fue un trámite largo, aunque espoleado
por la peste del matlazahuatl que estaba diezmando a la población. Los
miembros del ayuntamiento de la ciudad la escogieron en votación secreta
como Patrona: “El jueves 28 de marzo (1737) el Ayuntamiento de la ciudad,
reunido en cabildo, dispuso se entregasen a cada uno de los concejales
dos cédulas, en todo, iguales; la una en blanco, la otra en que se leía:
Voto por Patrona Principal de esta Nobilísima Ciudad a Nuestra Señora
la Virgen Santísima en su admirable, milagrosa Imagen de Guadalupe”.
“Depositados los votos por cada Concejal
en una urna, el Secretario del Cabildo los recogió y depuso sobre la
mesa del Corregidor, Presidente que era de la votación. Contáronse los
votos, leyéronse, y se hallaron once votos, cuantos eran los Concejales
presentes, todos los que se hallaban en esta ciudad por entonces, como
lo atestigua el Pbro. Cabrera: y sin discrepancia salió elegida por
Patrona de la Ciudad de la Virgen de Guadalupe. Extendiéndose luego
en Acta de la elección, se confirmaron los especiales Poderes a los
dos Comisionarios para que pusiesen en manos del Arzobispo los Autos
y fuesen admitidos al juramento según forma de Derecho”.
El sábado 27 de abril fue el juramento:
“En conformidad del Derecho de Urbano VIII los Comisionarios Eclesiásticos
puestos en pie ante el Altar y la mano sobre el pecho como Sacerdotes,
y los Comisionarios del Ayuntamiento puestos de rodillas con las manos
entre las del Arzobispo, todos cuatro simultáneamente, leyendo el Secretario
la fórmula, en virtud de los poderes especialmente conferidos para el
caso, en voz clara e intangible juraron Patrona Principal de México
y su Territorio a Ntra. Sra. la Virgen María de Guadalupe y de guardar
y hacer se guardase perpetuamente por festivo y de precepto, a voto
común, en esta Ciudad y sus contornos, el 12 de Diciembre de cada año,
en que se celebra su prodigiosísima admirable Aparición. Obligáronse
también expresamente a solemnizar dicho día y hacer la fiesta con todo
el aparato posible en la Iglesia de su Santuario con las calidades que
expresaron en sus consultas ambos Cabildos: a enviar a la Sagrada Congregación
de Ritos para confirmar la festividad y Patronato, impetrar Oficio propio,
Octava y elevación de Rito, como a poner el más vivo empeño a extender
el mismo Patronato a todo el Reino y a ocurrir al Superior Gobierno
a que se consignase de Tabla dicha fiesta” (HA).