Hermanos y hermanas, las palabras de este Santo Evangelio el día de hoy nos muestran en primer lugar con que claridad, con que autoridad nuestro Señor Jesucristo responde a una posición de negación, incluso altanera, respecto de algo que Él había proclamado y anunciado con la instauración del Reino de Dios, que es la resurrección de los muertos.
Había, este grupo de los fariseos que eran muy cerrados de mente y llegan con Cristo a presentarle este absurdo indudablemente, que esta mujer, que según la historia tiene que casarse, pues, con los siete hermanos, era un invento de esas personas y era un invento tan ridículo hasta el extremo que verdaderamente Cristo los calma y les dice: "¿A poco creen ustedes esto mismo que me están diciendo y que me están proponiendo?". Y si esto, hermanos, que hemos escuchado en el Santo Evangelio lo aplicamos a nuestras vidas hoy, tiene mucho de cierto porque en la actualidad, también, hay muchísimos cristianos, muchísimos bautizados que también empiezan a colocar preguntas a veces sin sentido, preguntas absurdas, a Dios.
Cuántos cristianos en la actualidad no tienen bien en claro esto de la resurrección de los muertos y empiezan a tener ideas de ¿qué si vamos a reencarnar? ¿qué si vamos a revivir? Y pareciera que nuestra fe en este punto fundamental esta tan contaminada de paganismos que muchas personas llegan a decir: pues ya, quien sabe que sea, no entiendo. Y aquí es donde, hermanos, tantos grupos, tantas sectas empiezan verdaderamente a ofender y a querer precisamente maltratar a los cristianos.
Así como estos fariseos llegaron ante Jesús, también hay muchísimas sectas que llegan ante las casas de los católicos y tocan y empiezan a sacudirlos ¿a poco crees esto? y empiezan a colocar situaciones absurdas, así como los saduceos se la presentaron a Cristo.
Y hay, desgraciadamente, hermanos, muchísimas personas que al escuchar a estos sectarios empiezan a dudar de la fe, empiezan a meter en su mente tantas cosas, tantas ideas erróneas. Sabemos, hermanos, y Jesús es muy claro en esto, que en nuestra vida, nuestra vida que tenemos como don de Dios no termina al momento de nuestra muerte, por el santo Bautismo somos incorporados a la muerte y resurrección del Señor, es decir, recibimos en prenda esa vida eterna, vida eterna que Cristo ganó para nosotros en su cruz derramando su sangre por nosotros.
Por lo tanto la muerte ha sido vencida tenemos la posibilidad de ingresar en la vida eterna, don de Dios. Para esto ha venido Jesús a mostrarnos esta es la vida eterna, que te conozcan a ti y a tu enviado Jesús y que puedas participar un día terminada tu realidad en este mundo, vivir por la eternidad con Dios.
Por eso, hermanos, cuando escuchamos que las personas por ahí; los compadres o los vecinos, no todas las iglesias son iguales, todo es igual. Cuidado, hermanos, no, nuestra fe como cristianos es muy clara que nos distingue de todos estos grupos o sectas, nuestra fe: "Morimos con el Señor, para resucitar en el Señor Jesucristo" No son nada más palabras, son acciones que las vivimos en la fe, quizás no son explicadas científicamente como muchos profesores y maestros en la secundaria, en la preparatoria o en la universidad, también sacuden las vidas y la fe a veces incipiente de tantos jóvenes, de tantos muchachos y de tantos niños para decir, ¿a ver demuéstrame esto? No se puede demostrar científicamente, entonces no existe. Y que pasa con muchos muchachos y muchos niños que llegan todos descorazonados o con dudas a su casa y le preguntan a sus papás, a sus mamás, a sus abuelitas, a sus tíos y toda esta realidad es repetir lo que paso en el Evangelio hoy. Hay preguntas a veces impertinentes, pero hay que saber verdaderamente contestar.
La muerte indudablemente a sido vencida por Cristo, sí, Él es el primogénito de entre los muertos, en la mañana de la resurrección y por eso celebramos cada domingo de manera especial, en la mañana de la resurrección es el triunfo de la vida, es ese gran don que Jesús nos da de entregarnos la vida eterna de una vez y para siempre.
Pero si vemos, hermanos, todavía hay por ahí algunos que le dan culto a la muerte e incluso le llaman la santa muerte, la niña blanca y todas estas cosas, al grado que tanta gente se espantaba de rendirle culto idolátrico a una calaca, pues ahora los inventores de esto ya la transformaron en un ángel a veces la gente cree más en sus mentiras. Pero si ven, hermanos, es rendir culto pagano a la muerte, ¿quién a vencido a la muerte? Jesús.
La muerte no tiene nada que ver con el cristiano, ni con Dios. Y lo afirma Jesús de una manera muy clara. Dios, es un Dios de vivos, no de muertos, que no estamos ya en esta realidad de este mundo a partir de nuestra muerte física, pero vivimos para Dios y esto es lo que celebramos en estos días pasados con los fieles difuntos, no están con nosotros pero viven con Dios.
Estas realidades, hermanos, son las que tenemos verdaderamente que dar respuesta y respuesta muy clara porque nunca falta alguien que llega con una pregunta impertinente, a semejanza de los saduceos de hoy. Y nosotros con la fuerza de la certeza en las palabras de Jesús tenemos que contestar: "Creo en la resurrección de los muertos" sí. Y lo decimos cada domingo en el Credo, creo. Ahora no solamente son palabras, sino son vivencias.
Imaginémonos por un momento, al momento de nuestra muerte física ¿realmente todo acaba? no podremos decir todo empieza. Y es por eso que los cristianos damos cristiana sepultura a los restos mortales, al cadáver, a las cenizas. ¿Cristiana sepultura que quiere decir? Esto que entierro, esto porque ya no es una persona, esto lo que queda creo que resucitará el último día. ¿Cómo? ahí es donde la fe, no la ciencia, no lo comprobable, no lo demostrable según la razón o la lógica humana, sino según el gran amor de Dios, yo sé que sucederá. Señor he enterrado a mi abuelita, he enterrado a mi hermano, a mi esposo, a mi esposa, Señor en la fe de que Tú no lo abandones, de que vive contigo, de que no yace en ahí en la región del olvido o de las tinieblas, sino que es tu hijo y que todos vivimos para ti y sus restos mortales con cristiana sepultura y total esperanza aguardan precisamente la resurrección final.
Hermanos y hermanas, que esta fe que a veces la tenemos tan chiquita y que hoy al venir a la casa de nuestra Virgen Santísima, hoy tenemos esta peregrinación tan bonita de nuestros hermanos de planchadurías, tintorerías que vienen año con año ante nuestra Madre Santísima y hoy escuchar esta Palabra de Jesús, por algo nuestra Madre Santísima ha querido que la escuchemos aquí en su casa, para reafirmar nuestra fe, para quitar tantas dudas, para poner en el cesto de la basura, sí.
Una persona me decía el otro día:
- Padre, ¿qué hago con esta santa muerte que trae colgado mi hijo ahí y la tiene junto a la estufa, junto al refri?
- Tirala a la basura.
- Ay, es que va a venir a traer maldición.
- No, es ídolo.
María Santísima vino a tirar toda idolatría, deja que la luz de Jesús, deja que la fe en sus palabras te ayude a quitar tantas cosas de paganismo, a borrar tantas dudas que a veces pueden surgir.
Que Ella al proclamar su Hijo estas palabras que en su casa lleguen a nuestro corazón y las hagamos vida, hermanos, en nuestra familia, en nuestro trabajo, en nuestra escuela.
Que así sea, hermanos. |
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