Este
domingo nueve de marzo, la Basílica se vio engalanada con la
visita de los integrantes de la Federación Mexicana de Charrería,
ataviados con sus elegantes y vistosos trajes, tanto los varones como
las damas de la escaramuza.
Al frente de la peregrinación estuvo el Señor Javier
Basurto, presidente de la Federación, y el Señor Carlos
Robledo, Presidente de la Unión de Asociaciones del Distrito
Federal y la Reina Nacional.
Esta peregrinación comenzó
con el impulso del sacerdote y miembro activo de la Agrupación
de Charros regionales de la Villa, Sr. Jesús Barajas de León,
quien promovió las competencias por el Trofeo Guadalupano,
hace 46 años.
El trofeo tiene la imagen de un charro entregando rosas a la Virgen
de Guadalupe. Cada año los charros se congregan a las ocho
de la mañana en la Glorieta de Peralvillo, algunos con caballos,
otros a pie, para arribar a la celebración de las 9:00 horas.
Al concluir la misa, se dirigen al lienzo Rancho Grande de la Villa,
donde las selecciones que han sido elegidas por sorteo para competir,
inician el torneo deportivo con sus clásicas suertes, finalizando
con la colorida y también arriesgada competencia de las jóvenes
de las escaramuzas, quienes con sus rutinas de giros y velocidad arrebatan
los aplausos del público.
Tres equipos participan por la mañana
y tres por la tarde, concluyendo el torneo el mismo día con
la premiación del equipo ganador, el cual recibe el anhelado
Trofeo Guadalupano que antes ha sido presentado como ofrenda a la
Virgen y bendecido en la Basílica.
Es así como la Federación Mexicana de Charrería
trae a la Virgen Morena —a la que han declarado Reina y capitana
de los charros—, su agradecimiento por los beneficios recibidos
en la vida cotidiana y en el aspecto deportivo, así como sus
peticiones personales y familiares.