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Versión estenográfica de la
Homilía
pronunciada por el S. E. Mons. Francisco Clavel Gil, Vicario Episcopal de la V Zona Pastoral, en el tercer día del Dozavario en preparación de la Solemnidad de Nuestra Señora de Guadalupe.

LA FAMILIA, EDUCADORA DE LA DIGNIDAD Y RESPETO DE TODA PERSONA HUMANA

3 de diciembre de 2008
Entre las características que los evangelistas nos hacen reconocer en Jesucristo, nuestro Señor es la compasión, y en repetidas ocasiones nos dicen: y el Señor sintió compasión por la gente. Y al detallarnos las actitudes suyas, nos hacen entender que no es una compasión de sentimientos solamente, sino una compasión efectiva, que remedia las situaciones que Él va viendo y que le causan en su corazón este sentimiento de cariño y de deseo de sacar al pueblo de esa necesidad que presenta. Hoy nos presenta el Evangelio esta actitud de Jesús, pero a la vez nos hace entender otra característica, que siento, que fue el pensamiento de Jesús al soñar o al pensar en su Iglesia: ¿cuántos panes tienen? Y nos dice, el evangelista: que Jesús toma los panes, los peces y se los da a sus apóstoles y ellos a la gente. Es la actitud constante en nuestra familia cristiana, recoger la Palabra de Dios, meditarla, reflexionarla, hacerla nuestra para comunicarla al pueblo fiel, por lo que respecta a todos aquellos que somos agentes de la evangelización, no sólo sacerdotes.

Los padres de familia, también, tienen esta encomienda, de tomar esta Palabra de Jesús, la vida de Cristo, interiorizarla y transmitirla a sus hijos. Y cabalmente estamos a un mes y días de comenzar este Encuentro Mundial de las Familias, en nuestra ciudad. Las familias cristianas que expresan su fe y quieren transmitirla o que ya desde antes van transmitiendo a sus hijos estas convicciones de fe que tienen entre las cuales está: el respeto a la dignidad de la persona, todos hemos aprendido en nuestro catecismo, aquellas verdades fundamentales y que nuestros padres nos fueron transmitiendo, quizás no mucho en la vos, pero si constantemente en sus actitudes, verdades fundamentales, que son: Dios a creado al hombre del barro de la tierra, le infundió el espíritu de la vida y lo constituye un ser viviente dotado, pues, de alma y cuerpo y de facultades que o hacen capaz de pensar en Dios, pero, también, de relacionarse con sus hermanos. Y esta relación, en este sentimiento de relación es el que el hombre y mujer se encuentran, y en esta donación mutua del amor Dios les concede esta capacidad de la procreación generando con eso la familia. Y Jesucristo no quiso estar ajeno a esto, también, Él tiene su familia: la Virgen María, José, y el que en este tiempo del adviento lo estamos esperando como uno que viene. Que viene a formar una familia humana, de una característica muy especial, que diríamos que se parece en mucho a las familias que ahora tenemos y después de esas verdades, que nosotros vamos interiorizando, también, sabemos, que este hombre y esta mujer, esta humanidad, toda, fue creada a imagen y a semejanza de Dios.

El reflejo de Dios es cada uno de nosotros y por eso mismo es que recibimos esta dignidad de personas y nuestros padres nos van enseñando a: respetar, a amar, a tener buenas relaciones con nuestros vecinos, con nuestros hermanos, con nuestros parientes este respeto a la dignidad de la persona, que en estos últimos tiempos en nuestra ciudad, en nuestros país, nos e respeta adecuadamente, imagen y semejanza de Dios y sin embargo atentamos contra esta. Esta imagen de Dios, nadie puede quitar la vida que solamente es don y regalo de Dios, nadie puede, también, apresurarla, sino desde el momento de que alguien es concebido hasta el termino natural de sus días, es un regalado de Dios que nos va comunicando y a través del cual nos va dando la posibilidad de acercarnos a Él.

Hemos de entender y reconocer, que en cada uno de nuestros hermanos está la figura de Dios; está la presencia de Dios y por eso hemos de respetar, reconociendo en esta persona la imagen de Jesucristo, la imagen del Espíritu, la imagen del Padre. Creo que en esta preparación a la celebración de la fiesta de la Virgen de Guadalupe a quien se ha encomendado esta semana de encuentro mundial de las familias, nosotros, también, hemos de pedirle a la Virgen María nos ayude a atender que en nuestros hermanos está la imagen de Dios y que en consecuencia tenemos que respetarla y no solamente en los dos términos, en los extremos de principio y final, sino a través del tiempo de su existencia buscando las condiciones mejores para su realización como persona.

Que la persona no carezca de trabajo, que la persona no carezca de alimento, ni tampoco de aquellas condiciones que requiere para su salud. Todo esto es respeto a la persona, todo esto es respeto a la vida, no solamente cuando nace el niño, no solamente cuando tiene que volver a la casa de Dios, sino durante este espacio que tiene que tener condiciones dignas de desarrollo.

Encomendamos todo esto a la Virgen María y también nosotros nos comprometemos a que nuestros prójimos, en cuanto de nosotros dependa, serán respetados en sus derechos, que sus necesidades serán cumplidas, que nosotros procuraremos esa relación de fraternidad, de solidaridad y de ayuda, para que todos caminando por este tiempo que el Señor nos ha dado vayamos construyendo con Él, con su ayuda el terreno suyo que es presencia amorosa para todos nosotros.

Que la Virgen María de Guadalupe nos auxilie, que interceda por nosotros y nos dé esta capacidad de reconocimiento de la obra de Dios en cada uno de nuestros hermanos.

Que así sea.

 
 
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