Entrevista
con Monseñor Diego Monroy Ponce,
Rector de la Basílica de Guadalupe.
Por Annuska Angulo.
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P.-¿Cuándo inició la idea de la Plaza Mariana, y cómo se ha
ido desarrollando el proyecto?
R- Desde hace 7 años, pero se aterrizó a finales del 2000.
El gobierno nos otorgó una superficie de 29, 534 m 27 cm. Cuadrados
que ocupaban dos mercados, que nos van entregar libres de comerciantes
para poder continuar con la Plaza.
P- ¿Cuál es la misión de la Plaza Mariana?
R.-
La Basílica de Guadalupe es corazón de México y de América. Un reto que
nos dejó Juan Pablo II y Santa María de Guadalupe desde hace casi
500 años.
Que se anuncie el Evangelio no sólo a América sino a todo el
mundo. Será un centro propulsor de cultura y valores; va a rescatar
nuestra historia y nuestros orígenes. Con un centro de evangelización
con capacidad para 2, 000 personas. Un lugar para encuentros, conferencias,
eventos culturales, convenciones, para estudiar, discutir, analizar,
revisar la fe y los valores.
En el centro estará la Capilla de la Rosa, que emerge como
un capullo desde el espacio. Se van a construir 100, 000 urnas para
los restos, donde se dará servicio a todos los deudos que depositen
las cenizas de sus difuntos, y se contemplan algunas capillas más
para completar el servicio columbario.
Habrá un museo interactivo con los últimos adelantos tecnológicos,
que comunique lo que es nuestro origen. Aquí nacimos como una nueva nación y una Iglesia con una vitalidad
tremenda.
La
Virgen pidió una casita y esa casita no es el templo material, es
cada uno de los mexicanos, y de los que viven en este continente.
Habitando Cristo en cada uno de nosotros, haremos de este pueblo una
casita también de la Señora. Aquí recibimos 18 a 20 de peregrinos
al año de todos los colores y las clases posibles.
P.- ¿El proyecto de la Plaza es Guadalupe mirando al futuro, su
forma de comunicarse con las nuevas generaciones?
R.- Claro. El edificio mismo te está hablando del tercer milenio.
Una vuelta al Paraíso de los cristianos. Un cristianismo que da plenitud
al hombre.
Que contemplen estos edificios como expresión de la fe en diferentes
épocas. Desde la primitiva ermita construida en 1531, hasta la última
construcción del tercer milenio. Son espacios que nos hablan de cómo
ha crecido y cómo ha caminado la fe.
P.- ¿Cuándo se proyecta el fin de la obra?
R.- A partir de la colocación de la primera piedra, el 10 de
febrero pasado, debemos terminar la obra en 16 o 18 meses.
P.- ¿Qué es lo que sigue a la Plaza, cuál es el futuro
de todo esto?
R.- Estamos creando la infraestructura necesaria para una pastoral
adecuada, moderna, que responda al hombre de hoy con los medios de
hoy. La Virgen de Guadalupe es la gran evangelizadora, la gran catequista,
para que el evangelio continué anunciándose y continúe vivo el mensaje
de Cristo.
Habrá otros proyectos en el entorno del Tepeyac: un conservatorio
de música; un espacio para formar a líderes; 10, 000 metros cuadrados
de áreas verdes; un asilo para obispos y sacerdotes jubilados y ancianos;
un albergue para peregrinos nacionales o extranjeros acompañados de
sacerdotes; también un hotel de 4 o 5 estrellas para diplomáticos
o políticos, para que nadie quede excluido de esta oportunidad de
estar cerca del Corazón de nuestra Madre; un espacio de formación
espiritual y apostólica para laicos; un comedor para peregrinos…
¡Este es el proyecto del siglo!