
PRESENTACIÓN :
Juan Pablo
Il representa para la comunidad católica y el mundo entero, una de
las figuras más evocadoras Y emblemáticas de los, últimos tiempos. Su
presencia, en los diversos escenarios del mundo le valieron el reconocimiento
y el respeto de todos; pues no hubo sector de la sociedad que no fuera
perneado por la fuerza de su palabra y el tesón de su peregrinar.
De ahí que ahora publiquemos esta historieta, como un sencillo
homenaje al hombre que revolucionó sociedades, mentalidades e ideologías.
Al hombre que fue referencia de la conciencia moral del mundo contemporáneo.
Es una obra que recoge cronológicamente los momentos más significativos
en la vida de Karol Woityla, el hombre que llegó a ser Papa.
Al adentrarnos en estas simpáticas ilustraciones llenas de
color, podremos descubrir las dos grandes pasiones del Papa: "Dios
y la humanidad, Jesucristo y el hombre". Otra pasión no menos importante
fue su amor por la Virgen María, a quien permaneció devota y fielmente
consagrado; de ahí que con frecuencia lo escucháramos decir: "Todo
tuyo”
Su sentido humanista y su celo misionero serán otras características
que encontraremos al recorrer estas páginas. Fue Padre y Pastor para
los católicos, hermano para los creyentes en Cristo, fraterno con los
que reconocen la existencia de un solo Dios, abierto y en diálogo continúo
con todas las religiones y culturas, propositivo con las estadistas,
y políticos, iluminador para los científicos.
La Basílica de nuestra Señora de Guadalupe guarda gratísimos
recuerdos del Papa peregrino, pues tuvimos la fortuna de ser por cuatro
veces sus anfitriones. Agradecidos estamos con él, pues en persona
vino a proclamar la tan esperada canonización del vidente del Tepeyac,
San Juan Diego Cuauhtlatoatzin. Le agradecemos también el haber presentado
al mundo entero el Acontecimiento Guadalupano como "un ejemplo
de evangelización perfectamente inculturada".
Que este esfuerzo que ahora presentamos, nos ayude no sólo
a mantener vivo el recuerdo del Santo Padre Juan Pablo II entre nosotros,
sus queridos hijos de México, sino también contribuya a la realización
de la tarea, qué el Sumo Pontífice en vida nos encomendara: "Que
la Iglesia que peregrina en México, cada día, sea más evangelizadota
y misionera”
Encomiendo esta nueva publicación a la protección maternal
de nuestra Señora de Guadalupe, deseando que su difusión taiga abundadísimos
frutos de santidad entre sus lectores.
Dios les bendiga.
Mons. Diego Monroy Ponce,
Vicario General y Episcopal de Guadalupe,
Rector de Guadalupe