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de 14 mil trabajadores de limpia de la Ciudad de México, arribaron
este viernes al Tepeyac con sus familias, en una peregrinación
festiva, de enormes ofrendas florales y con música de banda
a cada paso.
Como cada año, unas 60 mil personas convocadas por el Sindicato
Único de Trabajadores del Gobierno del Distrito Federal, se
dieron cita en la ex Glorieta de Peralvillo, para marchar por
toda la Calzada de Guadalupe, con la meta de llegar a visitar
a la Madre Morena.
Al llegar al recinto sagrado con sus 180 enormes ofrendas florales,
sus grupos de música de banda, los bailes de los chinelos –
elementos con los que expresaron su amor a Santa María--, engalanaron
todo el santuario.
En la Celebración Eucarística, el Padre Leandro Chitarroni
hizo un reconocimiento a la ardua y digna labor de los trabajadores,
de limpiar la ciudad, y les llamó a sacar fuera también todo
aquello que huela mal, para tener una sociedad mejor, y a llevar
una vida en la paciencia y en el esfuerzo en su labor.
Durante la homilía, el Padre Chitarroni pidió dar a los trabajadores
un enorme aplauso por su presencia en la Casita de la Madre,
porque “vienen a expresar su amor a la Virgen y a ofrendar su
persona y su trabajo que es muy digno y muy necesario (…) muchos
venidos de lejos pero cuidados por nuestra Madre que los conserva
en la fe y les da fuerza y paciencia para hacer bien su trabajo,
para esforzarse y seguir adelante y cada día superarse con la
ayuda de Dios.
“Por eso es muy dignísima toda esta gente que trabaja en la
limpieza, de este trabajo tan necesario del que nos beneficiamos
todos.
"De algún modo se parecen a la Virgencita y a San Juan
Diego. Les voy a explicar por qué: lo más propio de nuestra
Madre Santísima es la misericordia, Ella nos quiere a cada uno
de nosotros a si como somos y desde ese amor trabaja, reza,
para que todos podamos crecer y ser un poco mejores.
“Por eso Juan Diego, cuando se apareció la Santísima Virgen
en este lugar, enseguida la identificó como una noble Señora
de su mundo, de su cultura india.
"Porque lo más propio de estas señoras era ser buena con
todos, lavar las miserias, ser generosa, sacando todo aquello
que podía afligir o que podía oler mal, para que la gente estuviera
un poco mejor.
“Y lo mismo Juan Diego, ya antes de que se le apareciera la
Santísima Virgen era famoso por ser muy generoso, por ser muy
misericordioso, por ser bueno con todos.
"Por eso, por ser desinteresado, por todos estos valores
que nos muestra la Santísima Virgen y San Juan Diego, de este
amor misericordioso de Dios que ellos dos nos muestran, nos
animan a ser pacientes, nos animan a seguir esforzándonos para
también nosotros colaborar a que haya menos cosas que huelen
mal y a tener una sociedad más linda, más limpia, más llena
de cosas buenas y menos de cosas malas.
“Por eso queridos peregrinos, que confiados en el amor misericordioso
de Nuestra Santísima Madre, y animados por el ejemplo de San
Juan Diego, todos podamos seguir haciendo nuestro trabajo con
paciencia, sabiendo que ese amor de Dios que nos perdona y que
siempre está a nuestro lado y nos auxilia para que podamos hacer
bien nuestro trabajo, para fecundar nuestros esfuerzos, para
que podamos seguir adelante con mucho amor y de ese amor superar
las injustificáis, las discriminaciones, todas aquellas cosas
feas que nos puedan afligir en la sociedad que vivimos.
“Que San Juan Diego y nuestra Santísima Madre de Guadalupe,
nos ayuden a ser buenos con todos, nos animen a ser misericordiosos,
nos ayuden a crecer en generosidad, esa generosidad que tanto
viven los que trabajan gratuitamente, sin sueldo.
"Que todos podamos seguir estos ejemplos, tanto de la Santísima
Virgen como de San Juan Diego, como de todos los Juan Diegos
de hoy, que son toda la gente sencilla que con su ejemplo, con
su trabajo, nos muestra el camino para buscar una sociedad mejor,
más linda, con menos cosas que huelan mal. Que así sea.
Al concluir la misa, los trabajadores festejaron también en
el atrio con fuegos artificiales y música. Alrededor de las
ocho de la noche se fueron retirando poco a poco a sus hogares
luego de haber compartido el amor de María en su Casita Sagrada.
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