Libro de Job: 42, 1-3.5-6. 12-16.
Evangelio según san Lucas: 10, 17-24.
Amados Hermanos y Hermanas en Cristo Jesús,
Peregrinos de la Comunidad Maronita Libanesa de México:
Como cada año, la Comunidad Maronita Libanesa de México viene
en peregrinación a postrarse a los pies de Nuestra Señora
de Guadalupe, Patrona de México y Emperatriz de América.
Para dar mayor sentido a este ejercicio piadoso, debemos conocer
que es una peregrinación. Comenzaremos por decir que la
palabra peregrinación viene del latín PEREGRINATIO-ONIS,
que debe traducirse por "Caminar por tierras Extrañas",
significado difícil de entender, que solo cobra sentido
a la luz de la fe y de la Historia de la Salvación en la
cual podemos leer que desde el Antiguo Testamento, el pueblo
de Dios fue peregrino, desde Abraham, a quien la fe condujo
a tierras extrañas por orden del Señor; hasta Moisés que
condujo a los israelitas por el desierto, durante 40 años,
hasta alcanzar la "tierra prometida".
La presencia de Jesús el Mesías: su nacimiento, los lugares
donde predicó la Doctrina de Salvación; el Calvario donde
sufrió acerbísima Pasión y Muerte; los sitios donde se presentó
a sus Apóstoles y discípulos después de su gloriosa resurrección
de entre los muertos y todos aquellos lugares asociados
a su vida, se convirtieron para los creyentes en lugares
sagrados, en los que pronto fueron levantados, templos,
basílicas y santuarios visitados por los fieles: como ejercicio
de penitencia, por promesas y votos al Señor para alcanzar
la salud del cuerpo o del alma o para meditar mientras caminaban
en los prodigios y maravillas obrados por el Señor Jesús
por la salvación del mundo.
Así, la Sagrada Escritura, la Santa Iglesia y la Tradición,
siempre han interpretado el ejercicio piadoso de la Peregrinación,
como un símbolo de nuestro paso por este mundo; este "caminar
por tierra extraña", mientras dura la vida, para alcanzar
nuestra patria definitiva, que es la Casa del Padre; la
Morada que Jesús nos ha preparado para vivir la vida en
plenitud, la vida eterna, donde no existe el llanto, ni
la desesperación, la vida donde Dios será todo en todos.
Hermanos y hermanas, ahora que caminamos hacia este Santuario
de Nuestra Señora de Guadalupe, cada uno de nosotros tiene
una razón especial; algunos estamos cumpliendo con alguna
promesa; otros venimos a dar gracias por algún favor; otros
más, venimos porque esta es nuestra oportunidad de visitar
a Nuestra Señora de Guadalupe; pero, estoy seguro de que
para todos constituye una verdadera alegría, un sentimiento
íntimo de felicidad encontramos como hermanos y hermanas
en la Casa de nuestra Madre, a la cual, con verdadera confianza
podemos contarle todo lo que nos ha ocurrido durante el
año que ha pasado; todos nuestros sufrimientos, tribulaciones;
todos nuestros logros y fracasos; todas nuestras inquietudes
y anhelos; también es seguro que venimos a pedir, porque
todo hijo e hija lo hace con su Madre; pero, recordemos
que Santa María de Guadalupe, Madre de todos nosotros, nos
concederá todo aquello que agrade a su Divino Hijo; todo
aquello que sirva para unimos como hermanos; todo aquello
que promueva la paz, la justicia y el amor entre nosotros.
Todo lo anterior está muy bien, sin embargo, es absolutamente
necesario que aprendamos "a escuchar Santa María de
Guadalupe, nuestra Dulce y santa Madre; es necesario que
atendamos a todos sus consejos; y ¿Cuáles son ellos?; de
hechos es uno solo: "Hagan lo que Él les diga",
en efecto, María, que nos dio a luz, en medio del mayor
dolor, al píe de la Cruz, quiere para todos nosotros los
beneficios del Sacrificio de Jesús, es decir, la salvación.
Hermanos y hermanas, Miembros de la Comunidad maronita Libanesa
de México, nuestro amor y devoción por la Santísima Virgen
ha sido nuestro sostén desde los tiempos antiguos, hemos
luchado, hemos sufrido persecución, guerra, devastación
y masacre en nuestro Líbano; pero ¿Quién nos ha sostenido?
María, la Madre de Dios, por esta razón nuestra peregrinación
anual tiene un doble significado:
El primero, caminar, al salir de Líbano nuestros padres y abuelos
por una "tierra extraña", y segundo encontramos
en México con Santa María de Guadalupe, la Virgen Madre,
a quien desde el primer día reconocimos y amamos; Ella es
la que nos han ayudado a superar todos los retos y vicisitudes
de los inmigrantes, a trabajar sin descanso por el bienestar
de nuestras familias y a vivir la libertad gloriosa de los
hijos de Dios en este querido México.
Hoy celebramos, y esto no es casualidad, a Nuestra Señora del
Rosario, que nos invita, nos pide, nos urge a que meditemos,
sin cesar, la obra maravillosa de nuestra salvación con
el rezo del Santo Rosario; oración predilecta de Papas y
santos, cuyas gracias, fortalecen nuestra fe; nos ayudan
a cumplir con los mandamientos del Señor; hacen que nuestras
familias permanezcan unidas; evita las acechanzas y seducciones
del maligno; y es arma poderosa para caminar por esta "Tierra
Extraña".
Hermanos y hermanas, Comunidad Maronita Libanesa de México
peregrinos de este día a los pies de Santa María de Guadalupe,
"La Madre del Verdadero Dios por quien se vive",
pidamos a nuestra Madre, que nuestra peregrinación por este
mundo, solo tenga un destino: "LA CASA DEL PADRE"
Y "Considérense dichosos...porque yo les digo que muchos
profetas y reyes quisieron ver lo que ustedes ven y no lo
vieron y oír lo que ustedes oyen y no lo oyeron" (Le.
10,24.)
QUE ASÍ SEA.
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