XXX
Aniversario de la Nueva Basílica de Guadalupe
Casa
Regia
*CXI Aniversario
de la Coronación pontificia de Santa María de Guadalupe.
La
Basílica de Guadalupe
cumple 30 años este 12 de octubre. La Casa Regia de México, el
quinto templo construido en el Tepeyac para venerar a Santa María
de Guadalupe, arriba a su aniversario con una sólida infraestructura
y proyectos de ampliación para una pastoral que permita mejorar
su servicio y atención a los más de 20 millones de peregrinos
que visitan anualmente a la Virgen Morena. En atención a la solicitud
de Santa María de Guadalupe, en las apariciones del 9 al 12 de
diciembre de 1531, para que se le construyera un templo en el
Tepeyac, los arzobispos de México han correspondido a la petición
construyendo los espacios necesarios aunque al paso del tiempo
han resultado insuficientes debido al aumento de los fieles.
El primer templo, como recordaremos,
fue una ermita construida durante el obispado de Fray Juan de
Zumárraga, el testigo de la estampación de la Sagrada Imagen en
la tilma de San Juan Diego. Casi de inmediato de recibir el milagro,
la imagen fue expuesta en esa ermita el 26 de diciembre de 1531.
La segunda ermita fue construida por Fray Alonso de Montúfar,
Arzobispo de México, el año 1556. Los cimientos de ambas construcciones
se encuentran en la Antigua Parroquia de Indios (1649), ubicada
al lado oriente del Tepeyac.
El tercer templo dedicado
a la Virgen, conocido como “la del artesonado” por su techo de
madera ricamente decorado y de la que ya no queda resto alguno,
se construyó del año 1600 a 1622, bajo la autoridad del arzobispo
Fray García de Mendoza. Este edificio fue demolido a finales del
siglo XVII, y se encontraba en el lugar que ocupa el antiguo convento
de las madres Capuchinas (1787).
LA
ANTIGUA BASILICA. Cuarto templo dedicado a Santa María de Guadalupe.
El
25 de marzo de 1695 se colocó la primera piedra del actual Templo
Expiatorio a Cristo Rey, siendo arzobispo Francisco de Aguiar
y Seijas. Catorce años después, el 01 de mayo de 1709, el edificio
se dedicó de manera solemne. La también llamada Antigua
Basílica permaneció cerrada desde 1976 --después del traslado
de la imagen a la Basílica actual--, por cuestiones de conservación,
hasta el cinco de mayo del año 2000, con motivo del 2º Congreso
Eucarístico Nacional. Por decreto del Arzobispo, el Excmo. Sr.
Cardenal Norberto Rivera Carrera, se convirtió en templo expiatorio,
un lugar de oración donde está expuesto el Santísimo Sacramento
permanentemente para la expiación de los pecados.
Descripción
Su construcción
cuenta con tres naves separadas por pilares de cantera, todas
cubiertas por bóvedas. Las puertas tienen un relieve con las apariciones
a Juan Diego y las imágenes de apóstoles y profetas. Las cuatro
torres, la cúpula y el arco poligonal sobre la puerta principal,
se colocaron para hacer una similitud de manera simbólica con
el Templo de Salomón en la ciudad de Jerusalén que seguía estas
mismas formas según la Biblia. Con ello se pretendía mostrar que
la Nueva España era también un territorio sacralizado, escogido
por la Madre del Señor. En el interior se pueden
observar el monumental altar y las pinturas de gran formato en
los muros, donde se narran los principales acontecimientos del
culto guadalupano: el primer milagro, la evangelización por los
frailes franciscanos, la Declaración Pontificia de Santa María
de Guadalupe como Patrona de la Nueva España.
El templo ha sufrido hundimiento
debido a las características del subsuelo, lo que ha ocasionado
graves daños estructurales que han obligado a realizar múltiples
intervenciones para restaurar este valioso patrimonio: recimentación
bajo los 2,516 metros cuadrados de superficie, renivelación, acondicionamiento,
relleno de agujeros y grietas, restauración integral de torres,
restauración de las pinturas de los muros, entre otras obras.
Las columnas que en la parte interior sostienen la cúpula permanecen
rodeadas de concreto.
LA BASÍLICA
ACTUAL. Quinto templo dedicado a Santa María de Guadalupe.
El 12 de diciembre
de 1974 se colocó la primera piedra de la Basílica actual, y en
breve tiempo, menos de dos años, el 12 de octubre de 1976, la
Sagrada Imagen fue trasladada de la Antigua Basílica al sitio
que hoy guarda. El Arzobispo en ese entonces era el Emmo. Sr.
Cardenal Miguel Darío Miranda y Gómez.
Descripción
El edificio fue realizado
a partir de un proyecto de Pedro Ramírez Vázquez, arquitecto mexicano
y Premio Nacional de Arquitectura. Participaron también, el Ing.
Manuel González Flores, premio Nacional de Ingeniería, en la cimentación;
el Pbro. Fray Gabriel Chávez de la Mora en el diseño del altar
y lo relacionado a la liturgia, y el Arq. Javier García Lascurain,
en la dirección de la obra. La forma que sigue la arquitectura responde a su función de acoger
a miles de peregrinos procedentes de todas las naciones que vienen
a visitar a la Morenita del Tepeyac. La base circular de 100 metros
de diámetro remite a la idea de universalidad de Dios y permite
a los visitantes participar de las celebraciones litúrgicas, además
de admirar la belleza del Ayate de Juan Diego, aún si se encuentran
en el exterior. La cubierta, estilo carpa, recuerda la tienda que usaban los
judíos en su peregrinar por el desierto y es, al mismo tiempo,
símbolo del manto de la Virgen que protege a quien la visita.
Tiene una gran columna-eje de 42 metros de altura. A una distancia
mesurada está colocado el cuadro que resguarda la Tilma de San
Juan Diego que puede ser visible desde cualquier punto del interior
del santuario.
El templo tiene capacidad de diez mil personas, ubicadas en la parte
central y en las nueve capillas del piso superior, que en caso
necesario, pueden albergar ceremonias distintas a la del altar
mayor. Su capacidad total es de dos mil personas. A los costados
del presbiterio se encuentran dos capillas, la de San José, donde
se realizan ceremonias todo el año, y la del Santísimo Sacramento,
que cuenta con un fresco: El don de la Resurrección, realizado
por el pintor mexicano Pablo Medina en 1980. También cuenta con una capilla con vista al atrio, para oficiar la
Eucaristía durante las peregrinaciones multitudinarias que sólo
tienen cupo en el atrio. Esta capilla abierta, nos recuerda a
las que utilizaran los primeros frailes durante el siglo XVI.
En el sótano de la Basílica están las criptas, con 15 mil 718
nichos y 10 capillas, una de las cuales guarda los restos del
Abad Antonio Plancarte y Labastida y de algunos canónigos.
Uno de los elementos más importantes de la decoración interna de
la Basílica es el órgano monumental, construido en Canadá, con
412 flautas elaboradas en una aleación de metales y madera de
abeto. Como una reliquia se conserva el llamado Cristo del atentado, un
crucifijo que sufrió daños al explotar una bomba colocada en una
ofrenda floral que tenía como objeto destruir, sin conseguirlo,
la imagen de la Virgen. Esta agresión tuvo lugar el 4 de noviembre
de 1921 (en la Basílica Antigua).
El atrio, inaugurado en
1952 con el nombre de Plaza de las Américas porque
de esta manera se reconoce a todas las naciones que buscan su
protección y cuyas banderas están presentes en el interior del
templo, fue ampliado en los años setenta tras la construcción
de la actual Basílica. El 22 de enero de 1999, cuando S. S. Juan
Pablo II en su IV visita pastoral a México entregó a los obispos
de todo el continente americano la Exhortación Apostólica Postsinodal
Ecclesia in America, se rebautizó la plaza como “Atrio
de América” y, para recordar la pasión de Cristo, se inauguró
el Vía Crucis en el lado sur.
EL ESTATUTO
DE LA BASÍLICA
El 25 de febrero de 1725,
el Papa Benedicto XIII erigió la iglesia parroquial de Guadalupe
en Colegiata y se le otorgó el título de “Villa”, por el número
de habitantes que ya tenía. El Decreto correspondiente de Colegiata
se emitió hasta el año 1749 y en 1750 se constituyó y entró
en funciones el Cabildo –como lo establece el decreto--, un grupo
de sacerdotes que trabajarían atendiendo a los fieles, bajo el
mando de un Abad. En 1904, en reconocimiento a la devoción de
los fieles, el Papa Pío X elevó la Colegiata de Guadalupe a Basílica,
palabra que proviene del griego y significa “casa regia”. En 1987, el Cardenal Ernesto
Corripio Ahumada designó a la Basílica como Vicaría Episcopal
de la Arquidiócesis de México, es decir, como una demarcación
pastoral concreta de la Arquidiócesis de México.
El 12 de diciembre de 1998,
el Papa Juan Pablo II emitió un nuevo ordenamiento jurídico para
la Basílica, a través del Breve apostólico “Praestantem Pietatem”.
De esta manera, dota al santuario de un ordenamiento “más
acorde con las actuales circunstancias pastorales y que contribuya
a dar un mayor impulso a las tareas de evangelización” que en
ella se desarrollan. Asimismo, deja en el pasado
la figura del abad y aparece la de rector sujeto a elección, a
quien corresponde “la responsabilidad ordinaria de toda la actividad
pastoral y administrativa del Santuario, estando en su persona,
unido el oficio de Canónigo Presidente del Cabildo Colegial”.
La
Basílica es vida, es dinamismo evangelizador, es Flor y Canto,
es renovación continua, es búsqueda y encuentro de nuevos estilos
de hacer presente a Jesucristo en medio de los hombres. Con esperanza,
asume los nuevos retos pastorales que se abren al celebrar, en
este año 2006, el 475 aniversario de las apariciones de la Virgen
de Guadalupe a san Juan Diego Cuauhtlatoatzin.
PROYECTO
DE AMPLIACIÓN: LA PLAZA MARIANA
El proyecto de construcción
de la Plaza Mariana, busca ampliar y mejorar los espacios para
la pastoral y la atención del peregrino, conforme al proyecto
evangelizador, arquitectónico y artístico, impulsado por la presente
administración del Santuario. La obra será edificada
en una extensión de 29,534.27 metros cuadrados y contará con un
centro de evangelización, un museo guadalupano interactivo, un
columbario con capacidad de hasta 100 mil nichos, mercado y estacionamiento
para la plaza, además de una extensa área verde que regenerará
el conjunto urbano.
LA
CORONACIÓN DE LA VIRGEN
El 12 de octubre de 1895,
la bendita imagen de la Santísima Virgen fue coronada por decreto
del Papa León XIII, y en la misma fecha del año 1945, en el 50
aniversario de la Coronación, Su Santidad Pío XII la nombró Emperatriz
de las Américas, en su célebre mensaje a los mexicanos.
Antes, la Virgen fue declarada protectora de la
Ciudad de México en 1736, privilegio que se extendió al territorio
nacional en 1747. En 1935 recibió el título de Patrona de las
Islas Filipinas. Los motivos de la Coronación fueron expuestos
claramente en 1895 por el Excmo. Sr. Obispo de Yucatán Dr. Crescencio
Carrillo y Ancona, el 12 de octubre de 1895:
“La coronación de Nuestra Señora, es por parte
de nosotros al celebrarla, un homenaje de adoración cumplidamente
rendido a Dios, que es Padre, Hijo y esposo de María, porque El
es quien la tiene constituida en Reina del universo entero. “Es un juramento de vasallaje debidamente hecho
a tan digna Reina, porque acogiéndonos aquí en México por pueblo
suyo, se constituyó en Emperatriz y Patrona de toda América. “Es,
en fin, un tributo de gratitud y de amor filial, justamente pagado
a una Madre tan tierna y Patrona tan misericordiosa como ella
lo es para todos, pero especialmente para nosotros los mexicanos”.
Hoy que se celebra el CXI
Aniversario de la Coronación, la devoción guadalupana se ha extendido
en tal dimensión que anualmente visitan el Santuario alrededor de
20 millones de personas, principalmente de México, pero también
del mundo entero. Vienen a visitar a la Madre del Verdadero Dios
por quien se vive, a la Madre de todos, que quiere hacerse presente
con su mensaje evangélico de integración para los hombres de todas
las razas, de todas las culturas y de todos los tiempos.