Recibe, Señor, el alma de nuestro (a)
hijo (a) que has querido llamar cerca de ti: concédele
por intercesión de Santa María de Guadalupe que,
libre de toda culpa, llegue a participar de la vida eterna y de
la luz que jamás terminará, y pueda unirse a los
santos y elegidos en la gloria de la resurrección. Por
Cristo nuestro Señor.
Amén.