Señor, cuando trabajo la tierra con mis
brazos o con ayuda de la técnica para que dé los
frutos, cuando participo responsablemente en el cuidado del mundo
que nos has dado y en la construcción de nuestra sociedad,
hazme comprender, Dios mío, que cumplo tu voluntad de dominar
la tierra, de perfeccionar la creación, y de progresar
en mi vida.
Hazme entender que, al mismo tiempo, es necesario
que ponga en práctica el gran mandamiento de Cristo de
servir a todos mis hermanos en la realización de un mundo
más humano.
Amén.